Publicado el 29 Agosto, 2011 a las 10:25 am

La violencia y el movimiento estudiantil: Grietas de un “acuerdo” ciudadano

Enfrentamiento en los alrededores de la U de Conce

 

La violencia y el movimiento estudiantil: Grietas de un “acuerdo” ciudadano

Como es costumbre en este país, cuando un movimiento toma dimensiones inesperadas y se toma las calles para manifestar cualquier tipo de reivindicación, los medios de prensa representativos del Poder, a nombre de la “opinión pública”, le dedican la mayor atención a la expresión menos aceptada socialmente de estos movimientos (históricamente ha sido laviolencia) con el objetivo de deslegitimar un estallido social por medio de una de sus tantas manifestaciones. El centro de la noticia se extrapola, superponiéndose a la finalidad de los movimientos uno de los medios utilizados por sus integrantes.

Pero hoy en Chile, en pleno estallido estudiantil, hemos visto una superación parcial de esta lógica insistente en los medios masivos. Ciertamente, el recurso de tildar como meros violentistas a los estudiantes por su intervención en las manifestaciones y tomas de establecimientos educacionales, operó perfectamente en una primera etapa, pero cuando la magnitud y la multiplicación de expresiones en el seno del movimiento sobrepasaron la limitada lupa del Poder, fue oportuno para éste recalcar los aspectos positivos de las protestas estudiantiles con el objetivo de fortalecer el “consenso público” contra la violencia.

Hasta hoy no existe acuerdo entre el gobierno y los estudiantes respecto a las demandas planteadas, no hay acuerdo sobre el lucro, sobre la desmunicipalización, sobre la PSU, ni sobre la durabilidad de la tarjetaestudiantil, pero parece ser que sí llegaron a un acuerdo, al menos con los “lideres” del movimiento: la violencia no es un recurso válido, y no sólo eso, las personas que ejercen la violencia en las manifestaciones deben ser delatadas e incluso combatidas por los demás asistentes.

 

La voz del liderazgo y su partido

El pasado 29 de junio, en el contexto de las multitudinarias manifestaciones por la educación, la presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile (FECH), Camila Vallejo realizó una bullada declaración a Radio Cooperativa, donde asegura que los grupos de encapuchados que realizan destrozos en las movilizaciones son, en un alto porcentaje, infiltrados de la policía pagados para incentivar situaciones de violencia. Según su excelencia, esto siempre se ha sabido y representaría una práctica histórica del Poder en relación a las marchas. Otros dirigentes también se han referido al tema y han recalcado su condena a los destrozos, aludiendo al mismo argumento que la mandatariaestudiantil.

Pero esta explicación no es nada nueva, al menos desde hace unos 15 o 20 años la izquierda se ha refugiado bajo aquella premisa: carabineros se infiltra en las marchas para manchar sus manifestaciones pacificas. Pero es necesario cuestionar aquel principio, que parte de una lógica profundamente hipócrita y oportunista. Y no digo esto porque dudo de las malas intenciones de los pacos (al contrario), sino porque este cambio de opinión concertada se asocia a la vuelta de las posibilidades electorales de los partidos de izquierda (principalmente del P.C., que por cierto, es el partido donde milita la Presidenta de la FECH), por eso digo oportunista, porque cuando nuevamente les dieron la posibilidad de competir por cupos en la institucionalidad vigente, decidieron desmarcarse de la violencia como práctica de visibilización política contra el sistema. Sin duda, nuestros a-(N)-migos se dieron vuelta la chaqueta, y comenzaron a condenar la protesta violenta, despolitizándola – tal como lo hace la derecha y la centro izquierda – y asociándola a estrategias de boicot contra ellos o lisa y llanamente a la delincuencia común.

Camila Vallejo dijo tener pruebas de que en las marchas se hacen presentes pacos “incitadores de la violencia”, lo mismo dijo el programa “En la mira” de Chilevisión en su edición del día miércoles 20 de julio. Vallejo no ha mostrado su evidencia aún, pero CHV emitió su programa donde se analiza el tema de los carabineros infiltrados. Sin duda, los uniformados se infiltran en las manifestaciones, eso queda absolutamente claro y destaca la inconstitucionalidad de la práctica, pero el tema es ¿cuál es su objetivo? El citado reportaje sólo alude a una situación: Un supuesto manifestante es tomado detenido por la fuerza pública, al unísono, la multitud intenta rescatarlo de las manos de los pacos, gritando que el joven no está haciendo nada, que es una detención arbitraria, etc. Cuando la detención es inminente, la gente toma la mochila del detenido para ayudarlo, pronto se acerca un sujeto con la clara intención de quitarles el bolso, pero los manifestantes se resisten. Cuando estas personas abren la mochila se encuentran con la gran sorpresa que, el joven que se llevaron detenido los pacos era un funcionario de la misma institución. Según varios sectores, esta sería la prueba de que carabineros se infiltra para alentar los desordenes, pero el video lo que muestra es a un grupo de personas defendiendo al tipo de la detención bajo el argumento de que “no estaba haciendo nada”, por tanto, no puedo dejar de pensar que es una prueba sumamente débil.

De todas maneras, me parece que para ellos debe ser muy doloroso pensar que carabineros este utilizando este método, ya que desde hace varios años, tanto la CUT como el P.C han trabajado de manera conjunta con la fuerza pública para enfrentarse y expulsar a los encapuchados de las marchas, es cuestión de recordar los pasados 1º de mayo y 11 de septiembre en que los mismos organizadores se paseaban con cascos, palos y un distintivo uniforme rojo para entregarle a carabineros a los manifestantes “vestidos de negro”, si fuera cierto, sería un terrible engaño en esta hermosa relación de complicidad. (1)

Ahora bien, no puedo negarme por completo a la posibilidad de que sea cierto que hay pacos provocando destrozos en las movilizaciones, pero sí me niego a explicar la violencia a partir de esta supuesta “incitación”, es básico e hipócrita pensar de que “la gente consciente” no utiliza la violencia como un recurso válido.

 

La falacia de los infiltrados

Cada vez que una manifestación termina en hechos de violenciaprotagonizados por los famosos encapuchados, la prensa, el vocero de gobierno, el jefe de carabineros y los organizadores de las manifestaciones (generalmente el P.C. o la CUT) repiten que se trata de sujetos infiltrados. Ya hemos visto cuál es la perspectiva de la izquierda respecto al tema, pero veamos la base de las acusaciones desde el Estado y todos sus mecanismos de control.

Para el caso estudiantil opera el sentido de que los jóvenes que se encapuchan y realizan destrozos no tendrían nada que ver con los estudiantes, que son solo lumpen, que sus acciones no son otra cosa que barbarie y delincuencia común. Aquí es donde el discurso del Poder se alinea con el de los estudiantes “conscientes” o “pacíficos” o “buenos ciudadanos”, pues ambos consideran que los “violentistas” son sólo flaites que no tienen que ver con el movimiento.

Pero decir que aquellos niños, jóvenes y adultos no tienen “nada que ver” con un movimiento que levanta como bandera de lucha la educación es un despropósito. Todos hemos visto que la mayoría de los rostros tapados usan sus grises pantalones de colegio, otros no llevan atuendos escolares, pero claramente son menores de edad. También hay jóvenes mayores que no son estudiantes universitarios, pero que probablemente lo quisieron ser.

Me atrevo a decir que acá no existen infiltrados, todos los sujetos que se manifiestan a través de cualquier medio contra el actual sistema de educación chileno son origen y producto del mismo. Los menores de edad que se manifiestan son estudiantes y si no los son, son desertores del sistema escolar, que seguramente no han encontrado en sus instituciones los elementos para reintegrarse armoniosamente a los liceos. Otros tantos son mayores, innumerables deben ser los que nunca han pisado una universidad, precisamente porque la educación de mercado los excluye del modelo. Otros quizás, ya no son estudiantes, porque no pudieron seguir pagando y se quedaron con abultadas deudas por carreras que no pudieron terminar. Ejemplos podrán existir por montones, pero lo cierto, es que hoy en Chile, bajo las condiciones que imperan hay motivos de sobra para manifestarse con todos los medios posibles. La rabia, la impotencia, la exclusión no pueden canalizarse sólo a través de “carnavales culturales” o de protestas festivas, pues el impulso natural de la frustración no esta maquillado de payaso ni adornado con globos y serpentinas.

El jueves 4 de agosto, ante la negativa del gobierno para autorizar las manifestaciones convocadas, la gente estalló, y la violencia – al menos durante un día – fue socialmente más justificada, en Chile se levantaron miles de barricadas, la represión fue brutal, pero al menos sirvió para que unos pocos se atrevieran a romper con esa funesta caricatura del buen ciudadano, que respeta los conductos de la sana democracia y que se manifiesta bajo los parámetros que le permite la ley. Este movimiento necesita seguir transgrediendo límites.

*** **

(1) Para ver más elementos sobre la intensa relación del Partido Comunista con el gobierno se puede ver el reciente reportaje del diario burgués La Tercera, “La reservada negociación del PC y la Moneda”, del sábado 6 de agosto. Ojo, de todas maneras siempre la prensa del Poder hay que leerla con cuidado.

Sobre dicho articulo, ver aki

Escrito por Luis Armando Larevuelta

Extraido de Periódico anarquista el Surco (agosto 2011)

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Publicado el Lunes 29 Agosto 2011 a las 10:25 am
1 Comentario todo cagón

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Comentarios

  • invitado

    No puedo cree que se justifique la violencia, en una lucha que es de las ideas

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