
Se me infectan las esperanzas con tanta pestilencia televisada. Esa es mi verdad. Se me pudren las miradas frente a tanta idiotez acumulada. Esta es mi pequeña verdad. Estoy chato de tanta mierda apelotonada en los matinales, en los estelares, en los festivales. ¿Y que me importa que Juan y Rosalba están de novios? ¿Que me importa que se hallan operado? ¿Que chucha me importa weon?
La podredumbre del espectáculo, esa cantidad abominable de superficialidades, esa proliferación de las falsas apariencias, por estas fechas adquiere un hedor mas amargo, porque se viste de gala e intenta pasar la estupidez por elegancia. Salen mujeres con vestidos de 500 lucas, aweonaos sonriendo sobre las alfombras rojas, millones de pesos gastados en la paraferna, en “La Entretención” como la llaman ellos, pero lo cierto es que para mi esto es lo mas aburrido que puede existir en un $hile adormecido con los letales somníferos del espectáculo.
La farándula, el cáncer del siglo XXI, ver como los comentarios más superficiales se transforman en el tema de millones de personas, el triunfo del plástico, de la silicona. El triunfo de los periódicos imbeciles que hipnotizan con las estupidas portadas que escupen al viento. Y luego tu primo chico, tu abuelita, tu vecino reproduciendo como pequeños mamíferos idiotas todo el batallón de chismes, mentiras y flatulencias que guitrean los medios masivos de estupidización. Y tu te agarras la cabeza, gritas al cielo en contra de la farándula, vomitas putiadas contra el espectáculo, pero da lo mismo, tu no tienes audiencia, tu no tienes raiting, a ti nadie te esta viendo.
El objetivo es el Raiting, ahí la palabra mágica, la palabra asco, la palabra tormento. Dirán cualquier mentira, cualquier estupido comentario, harán lo que sea, humillaran, humillaran, humillaran todo lo que se mueva, mataran la cultura con sus notas de mierda, impondrán el consumismo como religión totalizadora, formaran complots, humillaran, humillaran, humillaran a cualquier ser que respire, hablaran mierda que ni ellos se creen, dirán mentiras, mentiras, mentiras de mierda. Dirán todo eso por el raiting, su motivación es su sueldo, son mercenarios de la estupidez, mentirosos, mentirosos, mentirosos los vendidos periodistas, los falsos animadores, los engrupidores comentaristas, los insectos opinólogos, todos son mercenarios de la estupidez, son los Mesías del consumismo, son los santos de la superficialidad, son el asco infernal que me hace vomitar la bilis del descontento.
La podredumbre habitual alcanza mayores niveles de putrefacción en el mes de febrero con la llegada del abono para la estupidez. Llegan camionadas de alimento para satisfacer a la madre farándula, llegan los vestidos de gala, las alfombras rojas, los animadores estrella, los artistas connotados, los humoristas machistas, los opinólogos sarnosos y todo el merchandaising frívolo sobre la cancha. La farándula es una tarántula. Llegó el Festival de Viña del Mar, que toda la familia se junte frente a la caja idiota o el paralelepípedo idiota (por la fiebre de los plasmas), que toda la familia se reúna, ahora hay un tema de conversación, que la abuelita y el nieto se inyecten la misma cantidad de mierda en el cerebro.
De a poquito empieza a desfilar el circo. Aparecen las zorras maquilladas, la reina del festival, falsas, las rubias teñidas, no les compro, con tatuajes de mentira, con bikinis enanos, no me excitan, con sonrisas prefabricadas, con gestos superficiales, ni un brillo, con sus tetas de quirófano, con sus culos de repostería rancia, ni ahí. Y el único merito de estas mujeres de polietileno es que se arriesgaron a que las abrieran en una clínica para que les insertaran silicona y quizás que otras weas. He visto mujeres mas bellas en esquinas oscuras, manchadas con pintura, he visto mujeres mas bellas caminando por la calle sin una gota de maquillaje, he visto mujeres mas bellas entre el viento lacrimógeno de una protesta.
¿Por qué crees que montaron el viva Dichato? El campamento mas grande de $hile se levanto en febrero de 2011 por una vivienda digna, por una real reconstrucción, lucharon con los pacos, gritaron más fuerte que nunca. Y luego llega el Estado, los spots publicitarios, las sucias estrellas de la TV gritando alabanzas insulsas y pidiendo aplausos. Necesitan festivales para tapar la miseria que vive la gente, necesitan de un estupido glamour para tapar lo idiota de un sistema profundamente desigual. No acumule rabia señora, no se le ocurra organizarse, no mire la mierda y las mediaguas que la rodean, no, solamente mire la perfección de la pantalla, el espectáculo de los festivales, su hermosura brillante y prefabricada. Necesitan festivales como el “Viva Dichato” o como el del “Huaso de Olmué” exaltando la figura patriótica del huaso sumiso. Necesitan festivales para tapar lo que pasa en Aysen.
Y llegan los opinólogos, ese espécimen que se ve en los matinales y los programas tipo SQP. Y me van a perdonar quienes leen, pero he sido demasiado educado, pero estos insectos no me producen otra cosa que odio y mi vervorreica suele afiebrarse con estos temas, con estas escorias, con estas mierdas que se visten elegantes, pero que para mi son lo mas indecente que he visto. Y es que me gastan la paciencia estos engendros asquerosamente alineados con el estatus quo. Son la mierda mas grande, son la grande mas mierda, son lo mas grande dentro de la mierda, son tan grandes como la mierda, son la mierda mas grande. Yo sueño con dispararle a unos ministros, degollar unos mega-empresarios, violarme unos diputados y diputadas, y también y por sobre todo torturar opinólogos. Porque siento que nosotrxs disparamos contra los banqueros y políticos, pero los perros de la farándula se las llevan peladas. Ahí hay que disparar, en esas frentes, en esas bocas que día a día susurran al oído de las señoras, de los trabajadores cansados que llegan a prender la TV, de los niños hipnotizados con los pixeles que embriagan peligrosamente. En esas frentes debemos clavar un hacha gruesa, en esas lenguas que día a día idiotizan a la gente, estos weones se la llevan pelada, apuntemos contra ellos, contra la maldita farándula y su mierda envasada, apuntemos contra ellos, contra el Quique, Petachia, Lucho Jara, Tonka y todos los perros y perras, ellos son un pilar fundamental de esta mierda. La farándula es el cáncer más escurridizo. La farándula es una tarántula. Mientras dejamos la cagada protestando y baja la popularidad del gobierno, de los empresarios y de los pacos, estos longis culiaos siguen hablando mierda por la TV y nadie les dice nada, nadie los webea, siguen repartiendo mierda sagradamente todas las mañanas de la vida. Deben ser eliminados.
El festival de Tiña, de tiña asquerosa, de tiña purulenta. Es un espectáculo para reforzar tanta imbecilidad farandulistica. Para reforzar que es normal que una zorra se pasee con un vestido de un millón de pesos mientras niños mueren de hambre y frío en las calles de $hile. La farándula es una tarántula. Es un circo para hacer ver que es normal hablar sobre el peinado de un imbecil mientras queda la cagada en todo $hile, Aysén, Wall Mapu y otros lugares del mundo. El Festival de Tiña, festival de los weones, el festival de la superficialidad. Me faltan versos para hacerlo explotar, para hacerlo cagar de una bomba, para reventarlo de una explosión. Me faltan palabras para hacerlo cagar. Y ni sus focos, su raiting, sus estudios, sus modelos, sus alfombras rojas, sus cámaras HD, sus artistas cagones, sus humoristas machistas, sus animadores rascas, sus opinólogos de mierda, sus sobrecargadas escenografitas, sus toneladas de maquillaje podrán detener la furia que tenemos acumulada en las mandíbulas. Me faltan versos para hacer explotar tanta mierda, pero de seguro un día seremos mas que ellos y no tendrán otra salida que arrepentirse y ni todos los chismes, cahuines y mentiras del mundo podrán salvarlos, porque la gente no les va a comprar, no les vamos a creer y entonces sonreiremos como un enfermo de cáncer que acaba de enterarse de que se ha curado, nos tocaremos la frente, sabremos que estamos vivos, sentiremos el verdadero festival, uno en donde lo importante sea mirarnos a los ojos sinceramente, con la complicidad mas exquisitamente desplegada. La vida no cabe en las pantallas, desconfiemos siempre de sus festivales y empecemos a organizar nuestro propio festival: El de la autentica y fermentada Rebeldía organizada.
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