Publicado el 9 Diciembre, 2012 a las 11:24 am

La autoliberación individual y colectiva van de la mano. No existe una sin la otra.

La autoliberación individual y colectiva van de la mano. No existe una sin la otra. No podemos ser individuos libres en una sociedad que no lo es, ni podemos construir una sociedad libre con individuos que no lo sean. Por eso nuestra contribución a la autoliberación de l@s demás sólo puede ser un momento de nuestra propia autoliberación, no algo apartado y contrario a ésta. Mi objetivo es vivir mi vida lo mejor posible, plenamente, realizarme como ser humano. Mi contribución a esta revolución social, a este cambio necesario para lograr el mundo que quiero, no puede ser algo contradictorio con mi autorrealización como individuo sino una parte integral de ella.

Mi interés en este cambio es algo que me motiva a formarme intelectual, emocional y espiritualmente como un ser humano completo. Si abandono toda esta autoformación para dedicarme a convencer a otr@s a que abracen programas o ideologías revolucionarias apartadas de sus vidas reales, estaré contribuyendo a la alienacion general, a ser predecible para el sistema, a perfeccionar su opresión sobre las personas incluyéndome a mí mismo. Prefiero contribuir a mi propia autonomía y a la de l@s demás, en vez de erigirme como su jefe y pretender dirigirl@s. No sólo por l@s demás, sino por mí.

De la única manera en que puedo contribuir a la autoliberación colectiva es mediante mi autoliberación individual. Si me dedico a vivir mi vida lo más humanamente posible, relacionándome con l@s demás y conmigo mismo de manera no alienante ni autoritaria ni egocéntrica, mi propia vida cotidiana (y no una actividad aparte de ella) será un acto revolucionario, subversivo, anti-sistema.

Empezar hoy y aquí la revolución significa la contribución consciente de cada un@ a su autoliberación individual, nuestra autoconstitución en individuos plenos. Obviamente, la esclavitud sólo dejará de existir con la libertad de tod@s, y esto implica una transformación a nivel social. Yo no puedo ser libre en una sociedad que no lo es. Pero puedo empezar a ser libre, puedo empezar a autoliberarme en ciertos aspectos de mi vida cotidiana y a contribuir a la autoliberación de l@s demás compartiendo mis experiencias y reflexiones, acompañando y siendo acompañado por quienes quieren lo mismo que yo. Luchar por la libertad es al mismo tiempo empezar a vivirla, sentirla. Un esclavo que lucha por su libertad ya está empezando a dejar de ser esclavo. No hay mejor propaganda que el ejemplo práctico. Lo que es necesario no es la imposición ideológica de cierto programa político, sino la extensión por contagio de la lucha por la libertad, de la fraternidad y la solidaridad entre l@s oprimid@s, de la vida plena y por lo tanto en oposición permanente con este sistema de mierda.

El proceso de autoliberación social empieza de manera individual, luego puede pasar a ser grupal, y eventualmente puede pasar a ser un fenómeno general. Para que la sociedad sea libre, es necesario que los individuos mismos se encarguen de luchar por su propia libertad, lo cual necesariamente lleva a un tipo de asociación distinta a la que conocemos en nuestra vida cotidiana. Porque no es un asociación basada en afinidad de sangre (familiar), jurídica (civil), ideológica (partidos), ni en intereses privados compartidos (sindicatos). Es una asociación basada en la comunidad de lucha por la libertad, una asociación basada en la solidaridad entre iguales, entre seres humanos plenos. La manera en que nos asociemos hoy para luchar por nuestra libertad debe estar en función de la comunidad que queremos construir.

En este proceso lo importante no es la cantidad, sino la calidad. Porque no se trata de armar un programa revolucionario que debe ser seguido por las masas, sino de que las personas dejen de ser masas, y se autoconstituyan en individuos plenos. El camino a la libertad es el ejercicio de la libertad, y no la adhesión a una ideología de la libertad. Por lo tanto lo que más importa no es el crecimiento de la organización revolucionaria (que sólo puede serlo por su práctica, no por sus postulados), sino el autodesarrollo revolucionario de sus miembr@s.

Escrito por Ricardo Fuego / Extracto de su libro "Por qué estoy a favor de la Anarquía"

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Publicado el Domingo 9 Diciembre 2012 a las 11:24 am
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