Publicado el 24 Marzo, 2013 a las 10:39 pm

Sobre la miseria del espectáculo: Elementos para entender y combatir la sociedad del espectaculo (parte 2)

Segunda parte del texto titulado : Sobre la miseria del espectáculo: El festival de viña e historia cultural en Chile (parte 1). Disponible en el siguiente link: http://metiendoruido.com/2013/02/sobre-la-miseria-del-espectaculo-el-festival-de-vina-e-historia-cultural-en-chile-parte-1/

tv 22

Bastante se ha dicho en relación a los programas idiotizantes de la televisión, cualquiera puede darse cuenta de que la programación influye enormemente en el empobrecimiento mental de la gente(la primera parte de este texto habla de eso desde una perspectiva historica). Sin embargo, nadie le pone una pistola en la cabeza a la gente para que pase horas y horas frente al aparato. En ese sentido lo que pocas veces nos preguntamos es ¿Por qué la gente siente la necesidad del espectáculo? Esta pregunta, de plena vigencia en la actualidad, aunque cueste creerlo, ya había sido formulada hace 40 años por los situacionistas. Ellos, y en especial Guy Debord, teorizaron sobre la sociedad del espectáculo y sacaron interesantes conclusiones que poca difusión han tenido dentro del ámbito de la teoría revolucionaria. Ahora, y centrándonos en los pensamientos de estos autores, volvamos y respondamos esta pregunta fundamental ¿Por qué la gente siente la necesidad del espectáculo?

 

El principio del espectáculo es la no intervención. Aquellos que presencian el espectáculo solo observan, consumen imágenes, son testigos de escenas pero jamas intervienen: el espectáculo no necesita actores (estos ya fueron contratados) el espectaculo necesita espectadores. Solo una sociedad acostumbrada a no intervenir puede sentir la necesidad del espectáculo. Solo una comunidad desintegrada, fragmentada y atomizada puede sentir la necesidad del espectáculo. Solo el individuo que ha sido despojado del sentido de su existencia puede sentir la necesidad del espectáculo. El humano/a contemporáneo no tiene la capacidad para deliberar en casi ningún aspecto de su vida cotidiana. No interviene en las decisiones políticas, económicas o sociales que construyen la realidad que lo envuelve, por lo menos en sentido estructural. Sus necesidades básicas como alimento, vestimenta o agua (y que decir de las necesidades que no son básicas) son controladas y gestionadas por estructuras ajenas a su intervención. Son controladas por los devenires de la economía. La economía, en la actual fase del capitalismo, se ha desprendido totalmente de la sociedad, se a separado. La economía ya no sirve a los intereses de los humanos, son los humanos los que cumplen los intereses de la economía, la cual tiene como principal objetivo la acumulación incesante de capital, de dinero en las manos de una minoría. El espectáculo es la acumulación del capital a tal grado que este se ha transformado en imagen. El espectáculo es la representación visual y diplomática de la absurda acumulación de capital. Ese conjunto de representaciones visuales solo tiene el objetivo de legitimar la acumulación obscena de capital.

 

El espectáculo no es un fenómeno reciente. La religión ocupó durante muchos años la función del espectáculo. Mientras el ser humano acrecentaba la figura de dios, éste se presentaba más como una figura extraña que configuraba toda la realidad desde el exterior del individuo, desde el cielo. El humano quedaba como un ínfimo ser frente a esa potencia gigantesca que era dios, la persona ya no podía intervenir, era el magnifico quien controlaba todo, los seres terrenales eran simples espectadores. Sin embargo era aún una forma imperfecta de espectáculo. Es solo en las sociedades capitalistas contemporáneas que el espectáculo se a perfeccionado en sus fases mas potentes. Ahora el ser humano no se ve extraño y pequeño frente a un ser superior que vive en el cielo, sino que en la tierra misma se encuentra ese paraíso que todo lo configura: el paraíso de la mercancía. Las mercancías son las nuevas estatuillas divinas y la humanidad debe rendirles homenaje constantemente entregándoles espacio en todas partes, en todos los medios de comunicación, en todas las pancartas ubicadas en las calles, en todas las vitrinas. Las imágenes se despliegan en toda la ciudad legitimando el modelo de vida consumista, el perpetuo sentimiento de querer más y más mercancías. El individuo solo puede ser el ente pasivo que consume, pero jamas interviene. Espectador, nunca actor.

 

Sin embargo existe un espacio en donde podemos intervenir, o por lo menos podemos ejercer una caricatura de intervención. Ese es el espacio del consumo, en donde supuestamente somos quienes elegimos nuestro destino como consumidores de mercancías. Así, frente a un mundo que se desarrolla frente a nuestros ojos sin la posibilidad de ser intervenido, el consumo nos permite elegir entre miles de opciones diferentes, nos da la ilusión de la intervención en esa operación de elección. Podemos elegir entre 100 tipos de desodorante o crema para el cuerpo, 100 tipos de reproductores de mp3 o frituras comestibles. En cualquier ciudad de Chile tenemos la posibilidad de entrar a un supermercado y pasearnos por pasillos rebosantes de productos. El individuo que vive en la sociedad del espectáculo tiene la posibilidad de elegir entre muchas mercancías, eso le da la ilusión de que realiza elecciones en su diario vivir, y le hace olvidar la condición de sometimiento de mediagua 3la que es victima diariamente. Por supuesto, esta posibilidad de elección se cimienta también en la nula capacidad de elección que tienen millones alrededor del mundo, millones que están con hambre y sin sus necesidades básicas cubiertas. Aún así, en las sociedades del capitalismo espectacular, es posible que gente privilegie tener una antena parabolica de mil canales de televisión antes de suplir ciertas necesidades básicas, son las paradojas de la sociedad del espectáculo. La imagen de la mediagua con una parabólica de televisión digital en su techo refleja magistralmente el triunfo de una idea, de una mentalidad que se a internalizado hasta en los sectores más marginados por el modelo, los cuales se aferran ciegamente a un sistema que los excluye salvajemente. La paradoja de la mediagua y la parabólica es la imagen vivida del triunfo del espectáculo sobre la vida cotidiana, es la realidad invertida, en donde las condiciones materiales y concretas de supervivencia del ser humano son subyugadas a las necesidades superfluas del mundo del espectáculo, la ventana de evasión de la realidad. La paradoja es que incluso frente a las necesidades más básicas insatisfechas la gente prefiera consumir imágenes.

 

El espectáculo surge por la fragmentación acelerada de todos los aspectos de la vida. Nuestra vida cotidiana, que antes, por ejemplo, en las sociedades tribales, se desarrollaba como un todo, en donde todo lo que hacíamos se desenvolvía como una actividad necesaria y eramos artífices de nuestra realidad en los campos políticos, sociales, alimenticios, sexuales, culturales, económicos, espirituales, etc, se desfragmenta en una realidad en donde dependemos totalmente de otras estructuras para nuestra sobre-vivencia. Esta desvinculación con nuestro medio, que se ha venido produciendo con el desarrollo de la tecnica sobre la naturaleza a lo largo de la historia, alcanza su mayor nivel con la enajenación a la que somos sometidos en el régimen capitalista, en donde somos separados incluso del producto de nuestro trabajo. Ya no somos artífices de lo que consumimos directamente, sino que estos enseres básicos son mercancías producidas por otros humanos en otras latitudes del planeta. Ya no existe comunicación entre productores, sino que estamos alienados en relación a nuestro trabajo, la economía se a separado e independizado de nuestra vida. El medio que nos rodea, desde el cemento de las urbes hasta los alimentos básicos que necesitamos para vivir, no son conscientemente producidos por nosotros, ya que dentro del proceso productivo son otros los que deciden la dirección del mismo: los poderes económicos globales. Nosotros no producimos nuestro entorno, porque dentro del proceso productivo somos sujetos alienados. Nuestro trabajo (nuestra capacidad de crear y transformar el mundo) sirve a otros intereses, no a los del trabajador mismo.

 

Con nuestro asentamiento en las ciudades, en nuestra actual condicion de humanos-urbanos se nos a despojado de la tierra, o sea de la capacidad para producir nuestro propio alimento, y de cualquier otro elemento que permita la auto-satisfacción de nuestras necesidades básicas, todos dependemos de nuestra fuerza de trabajo, desde el obrero hasta el profesional universitario; desde el vendedor ambulante hasta el que vendedor de una multitienda dependen de vender su fuerza de trabajo, están estructuralmente sometidos al trabajo asalariado. Todos son proletarios, no como la caricatura del obrero dentro de una fabrica industrial, sino por el hecho de tener que vender su fuerza de trabajo y su tiempo para sobre-vivir. La creatividad de los asalariados a sido despojada, somos sujetos alienados con nuestro entorno, nuestra vida a sido fragmentada por el sometimiento a los requerimientos de la economía capitalista global.

 

trabajo asalariado 2Por poner un ejemplo: Juan Asalariado se levanta a las 7:00 hrs. con la ayuda de un artefacto electrónico hecho en Taiwan, se viste con ropa producida en una fabrica centroamericana, se transporta a su trabajo en una maquina hecha en brasil y que funciona con petroleo iraki, llega a su espacio laboral para vender planes de telefonía móvil estructurados por los gerentes de una empresa que tiene su sede principal en España, se vuelve para su casa a las 16:00 hrs en el metro que funciona con energía eléctrica de termoeléctricas que contaminan algún rincón apartado de Chile, llega a su hogar a las 18:00 hrs, ahí ingiere comestibles producidos en una provincia chilena por otros asalariados que él no conoce, luego se masturba para suplir sus deseos sexuales mirando pornografía producida en norteamerica con actrices rusas, conversa un rato por chat con una amiga a través de su computadora japonesa para suplir sus carencias afectivas-sociales, posteriormente mira el Festival de viña en una TV hecha en China y se acuesta para al día siguiente volver a su trabajo.

 

Como ven, Juan Asalariado es un prototipo del individuo que no interviene (reproduce la esencia del espectaculo) y se deja llevar por la inercia del modelo de vida, pero no solo eso, sino que Juan Asalariado suple sus necesidades (por lo demás casi todas creadas) a través del consumo de productos producidos por la mano de obra de otros asalariados dispersos en todo el mundo, a los cuales también se les quitó su fuerza de trabajo en función de los requerimientos de la economía capitalista. Ellos también son sujetos alienados que no tienen relación con otros productores, ya que su potencial fuerza creativa fue suprimida a través de la imposición del trabajo asalariado, el cual lamentablemente necesitan realizar para tener el dinero mínimo para suplir sus necesidades a través de la compra de mercancías.

 

Por otro lado, Juan Asalariado tiene una vida en donde todos sus aspectos son mediados por estructuras impositivas. Ni siquiera tuvo tiempo para interactuar con otros humanos. El espectáculo fomenta esta separación del individuo, a través de inventos como el automóvil, la televisión, los audifonos o los celulares, que producen un aislamiento con el entorno. Las mismas redes sociales como Facebook se transforman en una nueva forma de sociabilidad individualizada y escéptica, compartimos nuestras relaciones sociales sin vernos o tocarnos, mediados por las imágenes, las pantallas y la tecnología. También con la construcción de emplazamientos urbanos que cada vez eliminan el espacio publico en favor de espacios que posibilitan una sociabilidad ligada el mundo privado. Los malls son un ejemplo, un espacio publico/privado en donde circulan las mercancías de forma expedita y los individuos se encuentran unos con otros en tanto consumidores. La nueva plaza del siglo XXI. En estos recintos la gente no se habla entre ella, más tiempo de conversación tienen con los vendedores de cualquiera de las tiendas mientras desarrollan alguna transacción mercantil. Estos procesos destruyen cualquier sentido de comunidad, cualquier proyecto verdaderamente comunitario.

 

Las cosas que existen en ese mall no existen porque sí, olvidar que las mercancías son siempre producto del trabajo humano es lo que se conoce como “fetichismo de la mercancía”. Incluso las cosas producidas por maquinas son producto del trabajo humano, porque esas maquinas fueron elaboradas por humanos/as. Cualquiera de las mercancías compradas en ese mall es producida por la fuerza de trabajo de otros humanos, ellas existen tras la vitrina exclusivamente porque les a sido quitada la capacidad creativa a otros seres humanos, obligandolos a jornadas laborales humillantes (la mayoría de las veces). En el fondo el sistema nos separa a unos de otros a través de la imposición de un mundo que es generado por la fuerza de trabajo enajenada de millones de asalariados que trabajan en todo el mundo en función de los requerimientos de la economía y no de sus necesidades reales. La economía controla la producción, como si se hubiera independizado del resto de la vida social, es una especie de dictadura de la mercancía. Dictadura impuesta durante siglos de violencia de una clase social (la burguesía) sobre el resto de las clases sociales desposeídas de sus medios de vida (proletarios), pero que ahora funciona independientemente de la clase social parasitaria y burguesa, porque lo que domina ya no es la burguesía, sino la ideología de la burguesía, la cual se encuentra al interior de todos, por eso la gente siente la necesidad del espectáculo.

 

La paradoja de la mediagua y la parabólica representa bien que lo que somete actualmente a la sociedad no es solo el poder de la clase dominante, sino la expansión de su ideología en el interior de todos nosotros, hasta en los más desfavorecidos que ven en el espectáculo una salvación a su condición de sometimiento: una útopia imposible. Lo que triunfó, entonces, es el dominio absoluto de la mercancía, las cuales encarnan materialmente la ideología dominante en las imágenes de: marcas, publicidad, producción cultural y del espectáculo en general. Alguien podría preguntarse ¿Cómo nos van a controlar las mercancías que no tienen ni vida, que son objetos inanimados? Bueno, lo cierto es que la dictadura es ejercida por una forma e idea de vida: el capitalismo. La gracia del espectáculo es que a logrado encarnar esa idea en cada mercancía, en cada imagen del producto a consumir. Es la ideología materializada, es la ideología hecha cosa. Para Debord el espectáculo no es un conjunto de imágenes, sino una relación social entre personas mediatizada por imágenes. Como la ideología se ha encarnado en cada mercancía, y toda mercancía tiene una imagen dentro del sistema capitalista (marca, envoltura del producto, comerciales, pancartas publicitarias, etc) las imágenes de esas mercancías gobiernan nuestras relaciones sociales. En cada cosa que compramos, desde el insignificante Super-8, hasta el ultimo televisión plasma: estamos consumiendo la ideología del capital. Y una ideología puede dominar a millones de personas, eso lo a demostrado la historia.

 

Toda la fragmentación de nuestra vida que produce el hecho de que sirvamos a la economía capitalista supone que nunca logramos tener una visión global del mundo. Estamos tan atomizados como sociedad que sentimos la necesidad del espectáculo, porque es ahí donde se representan todos los aspectos de la vida, pero solo como algo que se puede contemplar. La perdida total de control sobre nuestras vidas hace que necesitemos contemplar un montón de imágenes que hacen la representación vaciá de la misma. La perdida total de unidad del mundo se representa claramente en la expansión mundial del espectáculo.

 

En el espectáculo la vida en roles miserables que tiene la mayoría de la gente es atenuada mostrando la vida de las grandes estrellas de Holliwood que tienen familias hermosas y ejemplares, sin problemas y con éxito. Si antes era dios el que se presentaba como la perfección en el mas allá, ahora son los personajes del espectáculo los que se presentan como la perfección, pero ahora en la tierra (la tierra que se ve al otro lado de la pantalla de la TV). La sociedad dividida en clases sociales y todo el dolor y fragmentación que produce esta realidad es presentada en el espectáculo a través de un reality show en donde la kuika con más silicona comparte sin problemas con un joven habitante de una población marginal que anda en busca de fama y un poco de dinero. Dos personajes que en la vida real jamas compartirían, pero que en el escenario controlado del espectáculo son los mejores amigos, hasta amantes. Por otro lado el espectáculo no solo mostrará un paraíso idílico en donde las estrellas de Holliwood viven una utopía, ni un edén en donde el pobre y el rico comparten sin problemas. También el espectáculo mostrara la otra cara del asunto, tal cual la religión tuvo que inventar a satanás para justificar ciertas “verdades”. Es así como se configuran imaginarios tendientes a mostrar, por poner un ejemplo muy de moda en los últimos tiempos, a las típicas jovencitas que ventilan sus intimidades sexuales y tienen un comportamiento poco convencional, como los ejemplos de mal comportamiento. Así la gente puede escandalizarse por el hecho de que una jovencita se acostó con 20 hombres en un mes, o con 5 distintos dentro del mismo reality. Claro, eso es muy indignante, mucho más que el hecho de que la mayoría de la población mundial tenga trabajos alienantes que no los satisfacen y además les paguen una miseria, y por supuesto, mucho mas importante que el hecho de que cerca de la mitad de la población mundial viva al borde de la desnutrición.

 

El espectáculo tiende a funcionar fragmentando los discursos, entrega solo visiones parciales que evitan que la gente se haga una visión global de la realidad. Cosas insignificantes seran noticia dentro del espectáculo. Eso explica el hecho de que las portadas de Las Ultimas Noticias cada vez se traten de idioteces mas insignificantes. Preocupándose de la minucia incoherente se pierde la coherencia del conjunto. Por otro lado otros medios escritos más “serios y objetivos” presentaran, dentro de sus paginas, temas que parecen sumamente relevantes: educación, salud, urbanismo, seguridad, medio ambiente, etc. ¡Aquí se habla de todo señores, esto es una democracia! Sin embargo todos estos temas son analizados de forma separada, evitando nuevamente un análisis global de la realidad. Todos serán analizados superficialmente y jamas se analizara mas allá del hecho concreto en función del “acontecimiento noticioso”. Me parece que el mejor ejemplo de este fenómeno se presenta al analizar el discurso de la “delincuencia” dentro de los medios de comunicación chilenos.

 

espectaculo 6El tema de la “delincuencia y la seguridad” ha sido uno de los discursos fundamentales que a propugnado el nuevo gobierno democrático post-dictatorial. Luego de ser neutralizados los grupos subversivos como el Movimiento Juvenil Lautaro en los años 90 el discurso policial y gubernamental se centró en el tema de la delincuencia como su principal batalla. Ello supuso un movimiento muy hábil al situar al nuevo enemigo de la población dentro de la misma población. El delincuente, el malo de la película, era un individuo dentro de la población civil. Ese sujeto podía vulnerar el principio de la propiedad privada y dañar las preciadas mercancías que el habito consumista había otorgado a los ciudadanos. La batalla contra la delincuencia fue el fenómeno utilizado para mantener a la población con miedo, así como para dejar en segundo plano las otras problemáticas que aquejaban al país. Los medios y noticiarios destinaron gran parte de su programación a difundir y mostrar este flagelo. Ladrones, mecheros, violadores y mafias ligadas a la droga eran los protagonistas. Extensos reportajes y programas se dedicaban incluso a seguir la vida de estos “peligrosos” individuos. En estos programas se relataba minuciosamente las fechorías de estos delincuentes: cuánto ganaban, cómo operaban, cuál era su organización, donde vivían y en qué partes cometían sus actos delictuales. Se reparaba en el detalle, pero jamas en la causa estructural de este fenómeno. En ninguna crónica roja es posible ver una explicación profunda del fenómeno: segregación social, vidas en ambientes conflictivos, viviendas hacinadas, marginación urbana en la periferia, vida cotidiana carente de sentido,. El número de puñaladas siempre se informa, pero nunca las razones profundas del problema. Una explicación de esta naturaleza seria impensable, a lo más todo es culpa de la puerta giratoria, un asunto técnico que se debe solucionar con mejores leyes penales. Saturando con informaciones irrelevantes del crimen se tapa el hecho de que la agresividad del delincuente es respuesta de la violencia estructural de un modelo que segrega socialmente y deshumaniza al individuo.

 

Esta es la visión superficial que intento explicar, la que repara en el detalle, pero jamas en lo estructural, manteniendo a la población en una perpetua sensación de indefención y desorientación. Resaltar los aspectos superficiales es una manera de evitar una visión global de los conflictos. Es una de las esencias del espectáculo. El monologo puede hablar de lo que sea: el aborto, la libertad sexual, las demandas de los movimientos sociales, etc, sin enunciar nunca las causas profundas de todos estos fenómenos, causas que en el fondo están entrelazadas. Se habla de todo en tanto separado, en tanto parte fragmentada que pierde el sentido dentro de la totalidad. Esa es laLibertad de expresiónque tanto defienden, libertad de expresión mutilada y fragmentada que inevitablemente se transforma en espectáculo.

 

En 2011 se produjo en Chile la primera revuelta territorial/poblacional de grandes proporciones ocurrida después del retorno a la democracia. El hecho aconteció un año después del terremoto de 2010 en lo que era entonces una de las zonas mas devastadas por el cataclismo. El campamento de damnificados “El Molino” (el más grande de Chile en aquella época) se levantó por varios días contra la autoridad: cerraron las carreteras, cortaron arboles, se enfrentaron con fuerzas especiales. El evento significó una sorpresa para el gobierno, el cual actuó como es de costumbre: enviando sus fuerzas represivas, se generó un cordon policial que formó un verdadero estado de sitio en la zona. Pero esa no fue la única medida que adoptó la autoridad. Además el gobierno, en conjunto con canales de televisión y empresas patrocinadoras, montó un evento espectacular: “El Viva Dichato”, un programa televisivo que traería la alegría nuevamente a Dichato. Es paradigmatica esta medida, la cual, si se analiza de fondo, nos demuestra cómo el Estado actuá frente a una población que se esta organizando. La cultura comunitaria es rápidamente sustituida por todos los valores que inculcan este tipo de festivales.

 

Ahora volvamos a la pregunta inicial ¿Por qué la gente tiene la necesidad del espectáculo? La repuesta es sencilla: porque frente a la fragmentación de sus vidas necesitan aferrarse a algo que les de sentido, porque frente a la ausencia de relaciones y vínculos sociales verdaderos buscan una falsa comunidad.

 

Es lo mismo que ocurre con las religiones. Para mucha gente las sagradas escrituras dan un sentido a su existencia y la iglesia reconstruye los lazos sociales en una comunidad ficticia. Por eso las religiones se hacen tan populares en momentos de crisis, porque permiten mantener a la gente unida bajo una falsa comunidad justo cuando las relaciones sociales se desintegran. La cuestión es que a la gente, en los momentos de desesperación, poco les importa la racionalidad de lo que digan las sagradas escrituras, solo quieren algo de lo cual aferrarse. La critica racionalista a la religión es elitista, no basta decir que es imposible que jesus haya resucitado el tercer día, la religión es sobre todo un asunto de comunidad.

 

En las sociedades actuales es el espectáculo el que intenta sustituir el papel unificador que antes tenia la religión. En este sentido es necesario entender que el espectáculo no es un conjunto de imágenes, sino una relación social entre personas mediatizada por imágenes. El espectáculo, entonces, es una relación social, es una comunidad ficticia. Las millones de vidas fragmentadas e individualizadas se encuentran en el espectáculo, es lo que intenta unificar la fragmentación del mundo. Sin embargo, los individuos se encuentran en el espectáculo en tanto separados. Son participantes de una comunidad que ellos no construyen ¿No es acaso la farándula una enorme y sórdida comunidad ficticia? Ese fenómeno intenta mantener a la gente vinculándose a través de lo que ocurre en esa falsa comunidad. Doña fulanita podrá comentarle a su vecina que tales animadores de la TV se casaron, Don Zutano podrá comentarle a su compañero de trabajo que la nueva reina del festival de viña es esa morena regia estupenda.

 

De la misma forma, al igual que la critica racionalista no alcanza para criticar a la religión, tampoco alcanza la critica de contenidos en relación a los medios de comunicación. Porque el asunto no radica en el hecho de que la TV diga, perdónenme el atrevimiento, “puras webadas”. El asunto es el por qué la gente consume “puras webadas”. Volvemos a la pregunta del comienzo del texto. Es ahí donde debemos atacar, en las razones de ese hecho, Debord lo dejo claro al decir que los medios de comunicación son la manifestación más superficial del espectáculo. La verdadera critica, entonces, es hacia la vida enajenada que tienen millones de personas que están sometidas al modelo de vida capitalista, el cual destruye los vínculos sociales y crea individualización. La verdadera critica es el hecho de que el actual sistema de vida inculca la des-humanización, la cual obliga a la gente a refugiarse en el vacío del espectáculo.

 

La critica verdadera al espectáculo no es, entonces, la que exigemejor calidad de TV, sino la que exige la humanización de la vida, lo cual necesariamente supone la abolición del trabajo asalariado, la reconstitución de las comunidades sustentadas en el apoyo mutuo y la eliminación de cualquier forma de sometimiento. Solo la recuperación de dichos elementos supondría la eliminación del espectáculo.

 

lenin 5La historia de la revolución también ha sido la historia de la traición de la revolución. Los procesos que se han erigido como la salvación de la comunidad humana han derivado en formas más sofisticadas de sometimiento. La revolución mexicana, francesa y rusa son el vivo ejemplo de cómo se transforman los valores de la revolución en meras consignas que adornan los procesos sociales. La que mayor repercusión ha tenido en los movimientos anti-capitalistas ha sido la revolución rusa. Ella se representó como una triunfante sociedad “comunista”. En los hechos, sin embargo, lo que presenció la humanidad fue la generación de una enorme maquinaria capitalista, pero ahora administrada por el Estado. Este nuevo modelo seguía siendo capitalista, ya que la economía aún satisfacía intereses ajenos a la comunidad. Era ella la que controlaba la producción y no los mimos individuos asociados. En el régimen soviético el trabajo asalariado no se disminuyó, sino que se intensificó. La producción industrial alcanzó niveles impresionantes para una “sociedad sub-desarrollada” como la rusa, sin embargo ese crecimiento no vino para satisfacer las necesidades reales de la comunidad anclada en ese territorio, sino las ansias del Estado soviético de superar a la mega-potencia capitalista norteamericana. La economía soviética destinada a la carrera armamentística y espacial no era para satisfacer las necesidades de la población, sino para que su burocracia roja pudiera erigirse como la nueva clase dominante mundial.

 

Gran parte de los situacionistas surgen desde círculos ligados al comunismo consejista y el anarquismo, ambas corrientes sumamente criticas con el proceso soviético. Por eso entendieron rápidamente la naturaleza vil del sistema y establecieron que en la división internacional del espectáculo, el modelo soviético tenia la función de representar la pseudo-negación del sistema capitalista, pero, en realidad, ambos sistemas eran colaborativos. Ambos modelos eran capitalistas y ambos eran autoritarios. Pero lo que los unía más fuertemente era que en ambos la economía y la producción no existen para el beneficio de la comunidad, sino que para los intereses de las clases dominantes siempre ansiosas de poder, ya sea que se representaran como dueños de grandes compañías o como poderosos burócratas rojos. La única diferencia era que en uno de los sistema el Estado se había transformado en un gran empresario-capitalista. Al estar la economía satisfaciendo necesidades no humanas, inevitablemente el espectáculo surge para tapar esa realidad con mentiras. Ambos eran sistemas espectaculares. Si en el lado capitalista de libre mercado el espectaculo se manifestaba en las imagenes de las diferentes mercancias, en el lado capitalista de Estado el espectáculo se representaba en la figura del gran líder y en la ideología del Estado. Sistema espectacular difuso y sistema espectacular concentrado, respectivamente, según Debord.

 

El espectáculo se reproduce y se fortalece en una sociedad cada vez más fragmentada. Solo una sociedad fragmentada y alienada siente la necesidad del espectáculo. Los individuos adquirirán medios técnicos para reproducir el mismo basurero: plasmas, ipods, laptops, reproductores portátiles, distintas mercancías que reproducen la misma mierda. Lo importante es tener siempre una mejor mercancía que reproduzca el espectáculo de forma más luminosa, para que la mierda brille. Y de tanto brillo todos terminan ciegos y aguantando el olor. La función del espectáculo es perfumar la putrefacción de nuestra vida cotidiana.

 

 

Y. Entonces… ¿Qué nos queda por hacer?

Algunos elementos para combatir al capitalismo espectacular

 

Ante la aparente grandilocuencia del espectáculo pareciera que poco podemos hacer. Y aunque es cierto que es un enemigo bastante poderoso, en ningún caso invencible. Cada vez que reproducimos lógicas diferentes a las que inculca la cultura del espectáculo estaremos luchando contra su dominio. Cuando el francés Guy Debord, perteneciente a la internacional situacionista, escribe las “221 tesis sobre la sociedad del espectaculo”, solo tuvo que pasar un año para que en Francia se destaran las protestas más virulentas en ese país desde hace más de un siglo: el mayo de 1968. Y aunque es cierto que desde esa fecha la sociedad del espectáculo se a perfeccionado, el dominio de las relaciones espectaculares no es irreversible. Aquí algunas conclusiones que se deberían tomar en cuenta para que las individualidades y organizaciones revolucionarias sean un verdadero enemigo para el capitalismo en su fase espectacular.

 

1Frente a la fragmentación que nos propone el espectáculo nosotros debemos proponer una critica global. La dispersión de las luchas no hace más que fortalecer las lógicas espectaculares. Lo que hace falta es una critica unitaria, o sea a la raíz. ¿Eso quiere decir que abandonemos toda lógica reivindicativa parcial de las comunidades? No, de ninguna manera, esto quiere decir que siempre debemos apoyar los problemas específicos que aquejan a las comunidades entendiendo que son la expresión estructural de un sistema inhumano. El problema habitacional no es producto de que faltan casas, sino del modelo urbanístico que segrega y dispersa a las comunidades. Una comunidad contaminada no se soluciona desplazando las industrias a otro lugar, sino que cambiando totalmente la forma de producir y los paradigmas de desarrollo. La intolerancia sexual no se arregla con matrimonio homosexual, sino que aboliendo los valores que sustentan la cultura patriarcal. Y hay muchos otros ejemplos más. Si somos capaces de hacer estos “clicks” en la mentalidad colectiva estaremos haciendo un gran aporte a la creación de una subjetividad radical que ponga acento en la raíz unitaria del problema, y no en la superficie fragmentada. Muchos grupos prefieren no hacer esta critica global, o dejarla al final. Pero cuando el problema concreto se soluciona ya es muy tarde para hacer la critica global: la gente se va tranquila para su casa y se enchufa nuevamente al espectáculo. Se suele pensar que esas cosas no las entiende la gente, ya que solo están preocupados de sus problemas concretos. Eso, en primer lugar, es subestimar el alcance critico de las comunidades y, en segundo lugar, ya bastante daño le ha hecho al movimiento la critica liviana en función de adherir a más gente a su causa. El que lucha por gente que no esta realmente convencida termina inevitablemente conduciéndolas como rebaño. Solo la critica radical puede ir generando ese cambio de mentalidad que desemboque en una alternativa al capitalismo. Claro, el cambio no sera de la noche a la mañana, sera lento como cualquier cambio cultural, pero a largo plazo podrá significar verdaderos caminos de emancipación.

 

2 No solo luchamos contra una clase social determinada (la burguesía), sino que también contra la ideología de la burguesía, la cual a sido internalizada en todos nosotros. La lucha, por tanto, comienza dentro de nosotros en un proceso de auto-liberación personal. Este camino empieza con la autoconciencia de nuestra situación como individuos alienados y la posterior afirmación por cambiar esa situación. Solo nosotros podemos tomar esa decisión, en ese sentido nadie nos puede liberar, nosotros debemos auto-emanciparnos. Sin embargo esta auto-emancipación solo puede ser completa y adquiere real sentido cuando se une a la auto-liberación de otros individuos. En este punto la liberación personal y colectiva son espacios dependientes y no contradictorios. Ambas se potencian y no hay una sin la otra. La emancipación individual es condición de la emancipación colectiva, y viceversa.

 

3 La revolución no se crea por decreto. Es un proceso cultural de masificación de un pensamiento cooperativo y una practica fundamentada en el apoyo mutuo. La revolución no es algo que va a pasar en el futuro, sino que esta ocurriendo ahora mismo en la medida en que desarrollamos cotidianamente una cultura radicalmente distinta. Cada acción que destruye el aislamiento y reconstruye nuestra fragmentada comunidad es un acto de resistencia. De esta forma una futura emancipación total de la humanidad solo sera producto de nuestra acción cotidiana. Como nuestra vida cotidiana abarca todos los aspectos de nuestra vida, la revolución también deberá abarcar todos los aspectos de la vida. Si la dominación es global, la emancipación necesariamente deberá ser global. Nosotros, entonces, estamos por la auto-gestión generalizada. Esto no es solo gestionar nosotros mismos todas las fabricas y los medios de producción como pensó por mucho tiempo el movimiento, va mucho más allá, es la auto-gestión total de nuestra vida cotidiana. Esto implica emanciparnos en todos los aspectos: sociales, sexuales, alimenticios, espirituales, etc.

 

4 No se puede combatir la alienación mediante métodos alienantes. La alienación primigenia dentro del capitalismo se produce por la separación del productor con lo que produce. Es la alienación producida por el trabajo asalariado que arrebata la creatividad del individuo. Esta alienación se ha profundizado y a devenido en todos los otros aspectos de la vida. En la fase actual del capitalismo el espectáculo es la fabrica industrial de la alienación. La emancipación de la humanidad es la eliminación de tal alienación. Ésta solo podrá ser producto de practicas que remen en contra del espectáculo. La teoría revolucionaria no podrá simplemente buscar espectadores que la contemplen y la reproduzcan. La teoría revolucionaria necesitara actores que la cuestionen, critiquen y enriquezcan. No podemos pasar de la ideología capitalista a la ideología revolucionaria. La ideología es un idea cristalizada y dogmática. Por eso la ideología revolucionaria es enemiga de la teoría revolucionaria. Por otro lado la practica revolucionaria sera tal, solo si sus formas no alienan al sujeto. Alienarse para conseguir la revolución es una falacia extrema. Toda practica revolucionaria debe suponer una auto-emancipación para el individuo y por consecuencia para la comunidad. Por último la teoría y la practica no pueden ir separadas. La teoría revolucionaria sera una teoría de la practica o no sera nada. La búsqueda por la teoría y practicas revolucionarias no sera uniforme para todos y todos deberán hacer sus propios aportes a las mismas para hacerlas coherentes con su vida cotidiana.

 

Escrito por Magnicidio Espinoza

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Publicado el Domingo 24 Marzo 2013 a las 10:39 pm
4 amiguitxs comentaron

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Comentarios

  • Patricia

    “Ha” es del verbo haber, es bueno diferenciar de la preposición “a” si se escribe sobre la cultura o la falta de ella. La delincuencia existe y más que por segregación y pobreza, es falta de valores. Sufrí la dictadura y el hambre que trajo y jamás robé, ni trafiqué, ni me prostituí. En algunas ideas concuerdo, en mucha no, pero siempre es un aporte un análisis en este y otros ámbitos.

  • Buenisimoo ! Ahora hay que aplicar lo que se tiene que aplicar nomas

  • Jonas

    Magnicidio Espinoza, ¡el texto es excelente! Muy didáctico y con un lenguaje comprensible para quienes no hemos leído a Marx ni a Hegel. Algo para mencionar es que si te equivocas y no sólo en este escrito sino en otros, entre A como preposición o HA del verbo Haber, Bueno cosas del lenguaje, de resto excelente y gracias por el esfuerzo. Me ayudaste a hacer muchas claridades. Salud y libertad.

  • Maria Eva Papaya

    Buen artículo! muy lúcido!!

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