Publicado el 17 Junio, 2013 a las 11:07 pm

Karina, la mujer que “ajustició” a su agresor, está en libertad

Cuando hablamos de capitalismo inevitablemente hablamos de patriarcado, es parte de su esencia. De hecho, la cadena de opresión es fiel caricatura del hombre alienado que llega a descargar toda la opresión de su rutina laboral con la esposa y/o hijxs transformándose éstxs en lxs últimxs eslabones de la jerarquía capitalista. El sentido se hace latente también cuando los hombres asumen que poseen a las mujeres y viceversa (u hombres con hombres o mujeres con mujeres según sea el caso) fiel retrato de la propiedad privada y la cosificación de las personas. Sin embargo, el machismo es dialéctico en el sentido que se naturaliza en las personas, en especial las mujeres, que aceptan su condición de cosa y no de sujeto. Con esto no queremos decir que la responsabilidad caiga completamente en las mujeres, eso sería tropezar con la misma piedra, sino que la liberación parte desde adentro de cada oprimidx, es por eso que al igual que frente a la represión colectiva, el caso de Karina puede enmarcarse dentro de la autodefensa que todo individuo con un grado de autonomía debiera practicar con el fin de la emancipación. Por último señalar que estamos claros que esto no es suficiente y que la ofensiva tiene que ser cultural e ideológica cambiando los patrones de pensamiento patriarcales impuestos por el capitalismo que son latentes hasta en lxs que se hacen llamar revolucionarixs. El siguiente es una reflexión que nos ha llegado a nuestro mail (metiendoruido@gmail.com), en donde puedes enviar tus propios aportes o replicas para se publicadas en esta pagina. Salud!

patriarcado 6

Hoy fue absuelta de cargos Karina Sepúlveda, quien en octubre de 2011 asesinó de un balazo en la cabeza a su cónyuge Claudio Reyes (38) , el que por más de dieciocho años la había sometido a niveles de violencia física, psicológica, verbal, golpeándola constantemente, imponiéndole horarios, normando sus conductas y castigándola si no cumplía sus órdenes. La violencia patriarcal a la que Karina fue expuesta no termina ahí. El estado de Chile, quien nunca brindó, al igual como ocurre con miles de mujeres maltratadas, protección y ni siquiera ocupó sus fuerzas policiales (las cuales lo único que hacen es reprimir a los y las estudiantes hasta dejarlos inconscientes) para detener al verdugo de Karina, frente a lo cual asoma el más instintivo y necesario de todos los métodos: la autodefensa.

No contentos con la medida desesperada que Karina debió utilizar para defender su vida, el estado chileno la somete a un juicio en el cual se la trata de parricida y es obligada a revivir todos los sucesos de dolor vividos por ella y sus hijos, dictándose un año de prisión preventiva mientras duraba la investigación. No bastaban las 64 cicatrices que su cuerpo mostraba, no bastaba el relato de los años de horror vividos…Karina fue sometida a un nuevo castigo corporal: la cárcel.
Karina volvió a las calles y fue absuelta, pero que no quede duda, ella no le debe absolutamente nada al estado de chile, no le hicieron ningún favor, sino todo lo contrario, la sometieron al encierro, a la violencia institucional, al juicio de la prensa. Ella es el símbolo de una realidad de la cual aún no nos hacemos cargo, donde los valores patriarcales son hegemonía, donde los cuerpos femeninos son vendidos, mostrados y golpeados, donde se disfraza bajo el concepto de “violencia intrafamiliar”, la violencia hacia las mujeres, donde se pretende aún creer que lo personal no es político.

Defender el derecho a la defensa, a la liberación del enemigo debe ser central, tampoco se trata de poner a las mujeres sólo en su condición de victimas, sino que entender que somos sujetas activas, que si nos atacan responderemos, no necesitamos ni de su infantilización, ni de soluciones paternalistas que emanen del estado.
patriarcado autodefensaHombres y mujeres están llamados a la transformación de las relaciones de género, pero al igual que un burgués que no quiere renunciar a sus privilegios de clase, un hombre agresor (en los niveles que sea) insiste en perpetuar su condición de privilegio, sepa que será atacado.

Este año van más de 20 femicidios en chile, el sólo hecho de que se mencione como femicidio ya no como “crimen pasional” fue una larga lucha que por años dieron los movimientos feministas, sin embargo la sintomática social sigue siendo, a pesar de la visibilización de la violencia, un elemento que presente en la realidad cultural, se naturaliza la violencia, se hace parecer como “enfermo mental” al agresor, pero no se cuestionan los valores de fondo operando; un patriarcado fortalecido, amparado en estereotipos de género,(los cuales son afianzados por el capitalismo a través del consumo y la división sexual del trabajo) y por la violencia estatal. Por eso todas las trincheras son validas y necesarias. Hoy Karina está en la calle pero mucho queda por hacer, desde cuestionar nuestras relaciones personales, hasta cobrar venganza si somos atacadas.

Escrito por G.

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Publicado el Lunes 17 Junio 2013 a las 11:07 pm
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