Publicado el 24 Junio, 2014 a las 10:43 pm

Una ruptura epistomológica con el feminismo occidental [+ Libro “Hilando Fino” de Julieta Paredes]

Les presentamos un extracto del libro Hilando Fino de Julieta Paredes, una de las fundadoras del colectivo feminista boliviano Mujeres Creando que presenta una relectura de los aportes feministas tradicionales que son reconocidas con una raíz fundamentalmente occidental, haciendo una crítica y marcando la necesidad de generar conocimiento propio, descolonizado, y que represente realmente una herramienta para la liberación de las comunidades. Si bien el feminismo de por si excluye al "hombre", si lo incorpora en una relectura critica de la dualidad propia de las culturas andinas que se conoce como "chacha-warmi", entendiendo que la vida en comunidad (como negación de la sociedad individualista) está conformada por hombres y mujeres con sus diferentes individualidades autónomas (ya sean estas heterosexuales, homosexuales, etc). Un interesante análisis y una propuesta emancipadora que se desarrolla en el cuadernillo completo que se puede descargar más abajo.

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El feminismo en occidente responde a las necesidades de las mujeres en su propia sociedad, ellas desarrollaron luchas y construcciones teóricas que pretenden explicar su situación de subordinación.  Al instaurarse en el mundo relaciones, coloniales, imperialistas y transnacionales, estas teorías se convierten en hegemónicas en el ámbito internacional invisibilizando así otras realidades y otros aportes.

Sin desmerecer lo que ellas, las feministas occidentales, hicieron y hacen en sus sociedades, nosotras queremos posicionar desde Bolivia nuestro proceso feminista y nuestros procesos de cambios.

Nos parece importante partir de nuestra definición de feminismo: feminismo es la lucha y la propuesta política de vida de cualquier mujer en cualquier lugar del mundo, en cualquier etapa de la historia que se haya rebelado ante el patriarcado que la oprime.

Esta definición nos permite reconocernos hijas y nietas de nuestras propias tatarabuelas aymaras, quechuas y guaraníes rebeldes y antipatriarcales.  También nos ubica como hermanas de otras feministas en el mundo y nos posiciona políticamente frente al feminismo hegemónico occidental.

Para entender mejor estos planteamientos, analicemos el feminismo occidental por su influencia en el mundo.

FEMINISMO OCCIDENTAL

Nace en la revolución francesa con la fundación de la república, la democracia y el Estado moderno.
– En la revolución francesa el liberalismo burgués plantea la fraternidad, la igualdad y la libertad de los hombres entre hombres.   Los derechos ciudadanos son derechos individuales como los de la propiedad privada y el voto. La fraternidad es fraternidad entre individuos libres e iguales.
– Cuando las mujeres Francesas buscan estos mismos derechos para las mujeres, ellas son guillotinadas, lo mismo que la monarquía, por los hombres burgueses revolucionarios, Olimpias Gouche es un ejemplo.
– Por eso surge el feminismo en occidente, para responder a una sociedad liberal y burguesa, que afirma los derechos individuales de los hombres burgueses, pero no de las mujeres burguesas.
– Este feminismo plantea ante la afirmación del individuo burgués dos formas de afirmación individual y reivindicación de las mujeres.
– FEMINISMO DE LA IGUALDAD.
– FEMINISMO DE LA DIFERENCIA.
– El feminismo occidental afirma a la individua mujer frente al individuo hombre.
– La revolución francesa afirma los derechos de los individuos hombres, la propiedad privada, la libertad, derecho al voto, la igualdad entre hombres, etc.
– Las mujeres no tenían estos derechos, por eso hay dos formas de afirmarse de las mujeres como individuas frente a los hombres.

Mujer igual a hombre              M = H feminismo de la igualdad
/
Mujer diferente a hombre       M = H feminismo de la diferencia

 

FEMINISMO COMUNITARIO

Nosotras partimos de la comunidad como principio incluyente que cuida la vida. Para construir el feminismo comunitario es necesario desmitificar el chacha-warmi (hombre-mujer) que nos impide analizar la realidad de la vida de las mujeres en nuestro país.

En occidente el Feminismo les significó a las mujeres posicionarse como individuas ante los hombres. Nos estamos refiriendo a las dos grandes vertientes del feminismo el de la igualdad y el de la diferencia, es decir mujer igual que el hombre o mujer diferente al hombre, como lo dijimos arriba, pero esto no se puede entender dentro nuestras formas de vida aquí en Bolivia con fuertes concepciones comunitarias, por eso nos hemos planteado como feministas bolivianas hacer nuestro propio feminismo, pensarnos a partir de la realidad en la que vivimos. No queremos pensarnos frente a los hombres, sino pensamos mujeres y hombres en relación a la comunidad.

Antes de tratar el tema de que entendemos por comunidad, dediquemos unos párrafos al tema del chacha- warmi, porque como dijimos antes no  podremos construir nuestro feminismo comunitario sin develar la práctica machista de este concepto.

 

2.1. EL CHACHA-WARMI NO ES VARITA MÁGICA QUE BORRA LAS DISCRIMINACIONES

Los hermanos indigenistas nos hablan que el feminismo es solo occidental y que no hay en nuestros pueblos necesidad de esos pensamientos occidentales porque ya hay la práctica de la complementariedad chacha- warmi, hombre-mujer, que solo necesitamos practicar esto, porque el machismo ha llegado con la colonia.

Aunque queramos, forcemos y  tratemos de  disimular, el  chacha-warmi no  es  ese  punto de partida que queremos, ¿por qué? porque el chacha-warmi no reconoce la situación real de las mujeres indígenas, no incorpora la denuncia del género en la comunidad, naturaliza la discriminación; este machismo indigenista dice que es natural que las mujeres tengan esos roles en las comunidades, no quieren analizar y reconocer que esos roles y actividades de las mujeres, son consideradas menos, de menor valor, de menor importancia, que significa mayor explotación de la fuerza de trabajo de las mujeres. Eso es naturalizar la discriminación, las desigualdades, la explotación y la opresión de las mujeres, es considerar natural que las mujeres cumplan esos roles y por consecuencia natural que estén subordinadas y los hombres privilegiados por ejemplo con tener más tiempo, escuela, mayor salario, mayor respeto a su palabra. El chacha-warmi no tiene el instrumento de la denuncia del género, necesitamos esa denuncia género para poder entender y  develar las causas de las condiciones históricas, de la opresión de las mujeres en nuestros pueblos y cambiarlas.

Pero hay una cosa interesante, el chacha-warmi, aunque  confusa  y  machistamente nos  plantea un par complementario, pero un par machista de complementariedad jerárquica y vertical, los hombres arriba y privilegiados y las mujeres abajo y subordinadas.

El chacha-warmi es además confuso, porque una cosa es el par complementario y otra la pareja heterosexual. El par complementario es la representación simbólica de las  comunidades  que  por  las  tergiversaciones machistas hoy se interpreta como la pareja heterosexual en las comunidades. Me explico:

Cuando se elige autoridad, se elige al hombre y automáticamente va su pareja mujer como complemento, ¿quién eligió a la mujer? nadie de la comunidad, pero al hombre sí, entonces la representación política de los hombres se da vía elección y eso le da fuerza y legitimidad. Las mujeres, en cambio, están ahí acompañando al hombre por ser la pareja heterosexual y no vía la elección, la representación de la mujer no tiene fuerza ni legitimidad.

Repetimos, cuando hablamos de par complementario no estamos hablando de la pareja, más adelante, en el tema de la comunidad, trataremos profundamente la diferencia entre pareja heterosexual y par de complementariedad igualitaria, eso será cuando hablemos de la comunidad.

Recuperamos, pues, el par complementario, pero para partir de este concepto necesariamente tenemos que alejarnos de la práctica machista y conservadora del chacha warmi. Hay que denunciarlo como un escenario de fuerte resistencia machista, privilegios para los hombres y violencia de todo tipo hacia las mujeres.

Nosotras desde el  feminismo comunitario lo  replanteamos en  un  par  complementario de iguales warmi- chacha, mujer-hombre, warmi-k’ari, kuña-cuimbaé que no es un simple cambio de lugar de las palabras, es la reconceptualización del par complementario desde las mujeres, porque las mujeres somos las que estamos subordinadas y construir un equilibrio, una armonía en la comunidad y en la sociedad, viene a partir de las mujeres.

Esta reconceptualización la graficamos a continuación partiendo de una gráfica de la realidad y no los mitos que tos hermanos varones nos cuentan para tapar su machismo en las comunidades.

Queremos la mitad pero no una mitad de opresión, explotación y violencia con una complementariedad jerárquica en las comunidades.

Queremos una mitad de igualdad y respeto mutuo construir una complementariedad horizontal sin jerarquías.

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2.2. EL PAR COMPLEMENTARIO DEL FEMINISMO COMUNITARIO

Nuestra propuesta es la  reconceptualizaclón del  par complementario, despojarlo de su  machismo, de su racismo y su clasismo, replantearlo en mujer-hombre, warmi-chacha que recupera el par complementario horizontal, sin jerarquías, armónico y recíproco, par de presencia, existencia, representación y decisión.

Recogernos a  nosotras y a los otros  en  warmi-chacha, mujer-hombre, warmi-k’ari, kuña-cuimbaé no es construir un nuevo mito, ni tampoco afirmar que antes en la etapa precolonial hubiera habido necesariamente un equilibrio fundante, como el que queremos construir ahora, más bien dudamos que haya sido así, pero eso será tema de investigación de la memoria larga. Lo que sí afirmamos es que estamos ciertas de lo que queremos ahora, sabemos de qué realidad partimos y adónde queremos llegar.

Esta reconceptualización en warmi-chacha, mujer hombre, warmi k’ari, kuña-cuimbaé con los aportes de la denuncia del género nos plantea que la comunidad es el punto de partida y el punto de llegada para su transformación. Y tampoco es un simple cambio de palabras, es empezar el tiempo de las mujeres (warmi pacha) partiendo de las mujeres en comunidad warmi-chacha.

 

2.3 ¿QUÉ COSA ES ENTONCES LA COMUNIDAD?

Cuando hablamos de comunidad queremos abarcar en su comprensión a todas las comunidades, no sólo estamos hablando de las comunidades rurales o comunidades indígenas.   Es otra manera de entender y organizar la sociedad y vivir la vida.

Cuando  decimos  comunidad, nos  referimos a todas las comunidades de nuestra sociedad, comunidades urbanas, comunidades rurales, comunidades religiosas, comunidades deportivas, comunidades culturales, comunidades políticas, comunidades de lucha, comunidades territoriales, comunidades educativas, comunidades de tiempo libre, comunidades de amistad, comunidades barriales, comunidades generacionales, comunidades sexuales, comunidades agrícolas, comunidades de afecto, comunidades universitarias, etc., etc. Es comprender que de todo grupo humano podemos hacer y  construir comunidades. Es una propuesta alternativa a la sociedad individualista.

La comunidad está constituida por mujeres y hombres como dos mitades imprescindibles, complementarias, no jerárquicas, recíprocas y autónomas una de la  otra.    Lo  cual  no  necesariamente  significa  una heterosexualidad obligatoria, porque no estamos hablando de pareja, sino de par de representación política, no estamos hablando de familia, sino de comunidad.

O sea que no necesariamente todo mundo tiene que estar en pareja heterosexual, casado y con wawas.

Queremos decir que la humanidad es eso, tiene dos partes (personas) diferentes que construyen identidades autónomas, pero a la vez constituyen y construyen una identidad común. La negación de una de las partes en la sumisión y el sometimiento es atentar también contra la existencia de la otra.   Someter la mujer a la identidad del hombre o viceversa, es cercenar la mitad del potencial de la comunidad, sociedad humanidad. Al someter a la mujer se somete a la comunidad, porque mujer es la mitad de la comunidad y al someter a una parte de la comunidad, los hombres se someten a sí mismos porque ellos también son la comunidad.

 

2.4 LA MUJER COMO PRINCIPIO DE LA ALTERIDAD

La alteridad significa que no todo empieza y termina en tu ombligo y que existen otras personas más allá de ti.

Cuando  hablamos  de  que  la  comunidad  tiene  dos  partes  fundantes,  es  decir  que  a  partir  de  este reconocimiento de la alteridad inicial, la comunidad, muestra toda la extensión de sus diferencias y diversidades, es decir que el par mujer-hombre inicia la lectura de las diferencias y las diversidades en la humanidad, incluso las diferencias y diversidades de no reconocerte hombre o no reconocerte mujer o ni hombre ni mujer.

Si miramos las comunidades, lo primero que podemos decir es que éstas están compuestas, en primera instancia, por las mujeres y los hombres desde wawitas hasta ancianas/os esto ya es una diversidad generacional.  Luego la lectura de complementariedades, reciprocidades y autonomías horizontales continúa enlazando las existencias generacionales entre wawas, jóvenes y ancianas, luego entre las diferentes habilidades, saberes y sexualidades, enlazará también las diferentes morfologías del cuerpo, tipos, colores, tamaños, capacidades y discapacidades y por supuesto, las diferentes expresiones y opciones sexuales, las diferentes creencias, adhesiones políticas ideológicas y religiosidades.

Estas y otras complementariedades, reciprocidades y autonomías actúan dentro de la comunidad, pero la comunidad no es un gueto, ni una reserva, es una comunidad viva que se mueve y se proyecta construyendo también  complementariedades  no  jerárquicas,  reciprocidades  y  autonomías  con  otras  comunidades;  un ejemplo de ello son las complementariedades en la producción y en la protección política del territorio, otro ejemplo  de  complementariedad  en  los  intereses  políticos  del  país,  fue  en  octubre  del  2003  cuando recuperamos los recursos naturales o como ahora en setiembre del 2008 que nos unimos para defendernos del fascismo y la derecha de los cívicos de la media luna.

La complementaried con hermanas y hermanos que viven tejido de las complementariedad. Es la comunidad de comunidades lo que planteamos para la comunidad.

femcom2Es la comunidad de comunidades lo que planteamos para la comunidad

Esta aclaración sobre quienes constituyen la comunidad, la hacemos, porque en el imaginario social y político de la Bolivia de hoy la comunidad significa, los hombres de la comunidad y no las mujeres. Ellos hablan, ellos representan, ellos deciden y ellos proyectan a la comunidad.  Se percibe a las mujeres detrás de los hombres o debajo de los hombres lo que es lo mismo subordinadas a los hombres, como decimos nosotras, las mujeres vistas como yapa de los hombres.

En la práctica social y política de las comunidades, nacionalidades, pueblos, organizaciones y movimientos sociales hasta  hoy  continúan siendo los hombres los que  tienen  el  poder  de  las  decisiones, la voz y la representación de las comunidades. Esto  es la  expresión de la patriarcalización y  la colonización de las comunidades que consideran a unas personas inferiores y sin los derechos y oportunidades que tienen las otras.

 

RECONOCER A LAS MUJERES ES CONSTRUIR OTRO DISCURSO AHORA INCLUYENTE Y REAL

Al decir que la  comunidad  está  compuesta  por las  mujeres  y  los  hombres visibilizando a las mujeres invisibilizadas por la hegemonía de los   hombres,   planteamos en nuestras  relaciones  humanas  el reconocimiento de la alteridad, entendida ésta como la existencia real de la otra y no una ficción de alteridad. Este reconocimiento no es nominal, el reconocimiento de la otra existencia tiene sus consecuencias y una de ellas, por ejemplo, es la y la redistribución de los beneficios del trabajo y la producción en partes iguales.

Para nada queremos decir que vamos a redistribuir la pobreza en partes iguales, sino, y por el contrario, vamos a distribuir los frutos del trabajo y de las luchas.  Este es el punto de partida para el vivir bien de las mujeres, porque las personas que formamos parte de los pueblos y comunidades tenemos cuerpos sexuados y no queremos que esto sea pretexto para discriminarnos y oprimirnos. Nosotras queremos para nosotras también, eso del vivir bien.

Nos queda entonces, como mujeres, traducir esto en políticas públicas, que empiezan en las comunidades y deben llegar hasta el gobierno nacional.  Significa devolver doblemente allá donde corresponda a las mujeres, esto porque si los hombres se han empobrecido, las mujeres estamos más empobrecidas que los hombres.  No hay que asustarse de esto, de devolver doble a las mujeres, es justicia nomás, por ejemplo: hay que retribuir a las mujeres indígenas doblemente, porque corresponde devolverles, uno, como comunidades indígenas de mujeres y hombres lo que el colonialismo y el racismo les robó, pero al estar las mujeres indígenas más empobrecidas que los hombres en sus comunidades hay que devolverles en justicia lo que el patriarcado les arrebató; por eso decimos devolverles dos veces, una por indígenas y otra por mujeres.

De la misma manera, las mujeres en los barrios urbano populares han sido sistemáticamente empobrecidas por el neoliberalismo y pues, hay que restituir a estas mujeres lo que les corresponde, por pertenecer a la clase trabajadora, lugar donde también se les devolverá a los hombres de la clase trabajadora empobrecidos por el neoliberalismo, pero al estar estas mujeres trabajadoras más empobrecidas que los hombres trabajadores, deben recibir el doble porque hay que devolverles también la parte que como mujeres se les arrebató.

Queremos afirmar que las mujeres somos la mitad de cada comunidad, de cada pueblo, de cada nación, de cada país, de cada sociedad.

 

LIBRO COMPLETO HILANDO FINO DESDE EL FEMINISMO COMUNITARIO

DESCARGAR AQUI

Escrito por Julieta Paredes

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Publicado el Martes 24 Junio 2014 a las 10:43 pm
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