Publicado el 6 Octubre, 2014 a las 12:59 pm

Anarquismo y movimiento obrero: planteamientos precursores (Parte 1)

Articulo enviado a nuestro mail como aporte y escrito por un compañero de la región chilena. En él se hace una revisión crítica de las ideas anarquistas involucradas en el mundo obrero. Este articulo constituye la primera parte de una serie de artículos que abordaran el tema. En el próximo se hará un acercamiento al mismo tema pero territorializando la discusión al ámbito de la región chilena y su historia en relación a estos temas.
bakunin

Foto tomada en 1869 durante el IV congreso de la AIT en Basilea (Suiza). De izquierda a derecha: Monchal, Charles Perron, Mijail Bakunin, Giuseppe Fanelli y Valerian Mroczkovsky. Cortesía: CNT Madrid

Anarquismo y movimiento obrero: planteamientos precursores.
«La emancipación de los trabajadores será obra de ellos mismos» dice el preámbulo de nuestros estatutos generales. Tienen mil veces razón al decirlo.
Mijail Bakunin, Política de la Internacional, 1869.

1.- El Anarcosindicalismo, en nuestros días, en la región chilena, es inexistente. De su promisorio desarrollo, ejemplares luchas y destacados exponentes nos quedan sólo las historias traídas por las invaluables investigaciones desarrolladas en los últimos 25 años. De su horizonte, poco se sabe. Los acontecimientos locales del período posdictatorial han conformado un anarquismo caracterizado por su fuerte componente joven, la proliferación de grupos de afinidad y propaganda, así como por la recepción de los postulados insurreccionales y la muy deleznable postura plataformista1. Sin embargo, el anarcosindicalismo, a diferencia de lo ocurrido en los inicios de su proceso de difusión, en la primera mitad del siglo XX, se ha mantenido arraigado a los viejos relatos de quienes algún día reivindicaron su necesidad dentro de la lucha social contra el capitalismo y el Estado, impulsados por el afán creador de una sociedad más libre, justa y solidaria.

2.- Desde la primigenia definición conceptual realizada por Proudhon en 1840 sobre el anarquismo, aparecida en el libro ¿Qué es la propiedad?2, éste se ha mantenido indefectiblemente unido al movimiento obrero, otorgándole el impulso necesario para expandir su influencia y ampliar las prácticas revolucionarias. Esta amalgama tuvo su principal expresión en la conformación en 1864 de la I Internacional de Trabajadores3, donde los planteamientos mutualistas y federativos de Proudhon fueron complementados por la agrupación del sector antiautoritario en torno a Bakunin. Los principales planteamientos se referían a la unión de los obreros de acuerdo a su calidad de productores lo cual se expresa en la necesaria unión política que otorga dicha condición económica4.

Desde ese momento las ideas anarquistas antiautoritarias, tanto bajo la afluencia de Proudhon como de Bakunin comenzaron un enérgico proceso de expansión el cual tuvo cómo principales centros receptores a la región española, francesa e italiana5. A esta afluencia se debe agregar además la circulación de las traducciones de James Guillaume sobre la obra de Bakunin, la cual tuvo enorme repercusión en la región española mediante la circulación del folleto Idées sur l’organisation sociale, de 1876, el que constituyó una síntesis del ideario bakuninista “en que se inspiraron una larga serie de militantes españoles para redactar numerosos textos de lectura ágil y clara sobre la futura sociedad revolucionaria”6.

Hacia 1880 la I Internacional existía, según Max Nettlau, “sólo nominalmente”7, ganando terreno en cambio en el movimiento anarquista, lo que se conocería como “Propaganda por el hecho”8. Como reacción ante la situación de aislamiento en la que se encontraban a finales del siglo XIX, los anarquistas iniciaron un paulatino proceso de valoración del sindicato como nicho de lucha, el que fue decididamente integrado por la teoría ácrata desde 1899, cuando Fernand Pelloutier, planteó el peligro que implicaba, la cooptación de los obreros por los partidos políticos de corte reformista9.

El peligro que constituía la preeminencia de los partidos políticos en el movimiento obrero fue igualmente denunciado por Piotr Kropotkin, quien evidenció en ese entonces que los anarquistas no se acercaban a los trabajadores, debido a que preferían mantener “puros los principios del anarquismo”. Por lo mismo, es que Kropotkin hizo un enérgico llamado a “mantener los principios trabajando con los demás, en medio de los otros”10. Posteriormente agregaría que “el sindicato es absolutamente necesario. Es la única forma de asociación obrera que permite mantener la lucha directa contra el Capital, sin caer en el parlamentarismo”11.

Los impulsos por vincular al anarquismo con el sindicalismo motivaron conflictos y enfrentamientos respecto a la preeminencia de la ideología sobre la práctica gremial. Este hecho tuvo su más clara manifestación en el Congreso de Amsterdam de 1907, donde Monatte y Malatesta enfrentaron sus posturas. Malatesta advertía sobre el peligro de confundir los medios (el sindicalismo) con el fin (la anarquía). “Incluso la huelga general, que para el sindicalismo es sinónimo de revolución, no puede ser considerada más que como un medio.”12 Aún así, a pesar de las innumerables críticas realizadas a aquellos anarquistas que mantenían una fe exclusiva en la figura del sindicato y en la efectividad de sus medios para alcanzar la revolución social, Malatesta fue categórico al señalar que “ los anarquistas deben reconocer la utilidad y la importancia del movimiento sindical, deben favorecer su desarrollo y hacer de él una de las palancas de su acción, realizando todo lo posible para que ese movimiento, desemboque en una revolución social…”13

3.- Para aquel entonces el anarquismo con participación obrera confluyó particularmente en lo que se conoció como sindicalismo revolucionario, desarrollado principalmente en la región francesa y española, caracterizado por el rechazo hacia por los partidos políticos e intelectuales poniendo un marcado énfasis en que la “liberación de los trabajadores debe ser obra de los propios trabajadores”, y en sus medios de lucha adoptadas de las prácticas de la CGT francesa, quienes propugnaban la acción directa, el sabotaje, las bolsas de trabajo, etc14.
Anarquismo y movimiento obrero: Desarrollo del anarcosindicalismo.
“Los historiadores verán, un día, en este ingreso de los anarquistas en el sindicalismo, uno de los eventos más grandes que jamás se hayan producido en nuestro tiempo”.
George Sorel, Reflexiones sobre la violencia, 1925.

1.- El concepto Anarcosindicalismo fue desconocido para los ácratas de fines del siglo XIX y principios del XX, a pesar de haber desarrollado éstos un prolífico trabajo combativo junto a los obreros, fuera en la I Internacional o en las organizaciones regionales de trabajadores. Esto, ya que “ni Proudhon ni Bakunin, emplearon jamás la voz “anarcosindicalismo”. Tampoco la emplearon los internacionalistas inspirados en el Congreso de Saint Imier (1872) desparramados por España, Francia, Bélgica, Holanda, Italia y Suiza”15.

Por ese entonces circulaba preferentemente la denominación de societarios en la región española y sindicalista en la región francesa. En este último lugar, la Confédération Générale du Travail (CGT), formada en 1895, fue rápidamente subyugada a los intereses de los partidos políticos, y a una cada vez mayor ecléctica postura de sindicalismo puro, representada en ese entonces por Pouget16.

De acuerdo a las investigaciones de Paul Avrich, en la región rusa “El grupo de Novomirsky en Odessa adoptó en 1907 el nombre de «anarcosindicalista», en vez del término francés de «sindicalista revolucionario», en parte para destacar su peculiaridad rusa, y en parte para señalar que todos sus miembros eran «anarquistas» (muchos de los sindicalistas revolucionarios franceses eran de filiación marxista, blanquista o radical), y también, por último, para diferenciarse de los anarcocomunistas que no estaban preocupados de forma tan exclusiva por el movimiento laboral.”17

A pesar de eso, el concepto anarcosindicalismo no adquirió mayor relevancia para el anarquismo, y su difusión no fue defendida por ninguna organización, las cuales mantuvieron preferentemente la denominación de sindicalismo revolucionario.

Sucedida la I Guerra Mundial y la Revolución Rusa, los sindicatos de indudable afluencia anarquista se reunieron en Berlín a fines de 1922 con el afán de organizar una nueva Internacional Obrera al margen de la influencia totalitaria emanada desde la Rusia Bolchevique, que buscó subyugar a las organizaciones de trabajadores a las directrices del partido Comunista a través de la Internacional de Sindicatos Rojos. En dicha ocasión confluyeron organizaciones obreras de distintas regiones del mundo dando origen a la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), “portavoz del sindicalismo revolucionario” y cuyo objetivo sería la reorganización de la sociedad en base al Comunismo libertario18.

Aparentemente la conceptualización del Anarcosindicalismo surgiría como reacción al reformismo en el que habían caído los sindicatos adscritos al sindicalismo revolucionario tras la I Guerra Mundial, y la cada vez mayor presencia del partido comunista en las organizaciones obreras. En este sentido el anarcosindicalismo sería una diferenciación ideológica basada en medios y fines distintos, que los separaba de aquellas agrupaciones adscritas al camino parlamentario o la influencia soviética19.

Durante los años 30’ el concepto de anarcosindicalismo comenzó rápidamente a extenderse entre los anarquistas, quienes tanto en la región española como en el resto del mundo, se identificaron con la lucha sindical. Dicho proceso se vio claramente reforzado por la serie de estudios y ensayos que comenzaron a circular, entre los que destacó el texto de Rudolf Rocker, Anarcosindicalismo: Teoría y Práctica20, y Hacia un mundo nuevo: teoría y práctica del anarco-sindicalismo, escrito por Isaac Puente, y editado en 1938 en la región chilena con aportes de Gregorio Ortúzar21.

2.- El Anarcosindicalismo destacó en primer lugar por otorgar un nicho práctico a la ideología anarquista22, a través de medios de lucha claros y plausibles23. Además se caracterizó por la pretensión de constituir en su seno el “nuevo orden social que tiene que reemplazar al mundo burgués”24. Este último aspecto tuvo su clara expresión en el desarrollo de prácticas sociales y culturales antihegemónicas que ponían su acento en la construcción de un nuevo ethos identitario nacido en el seno de las agrupaciones de trabajadores25.

En nuestros días autores como Frank Mintz insisten en diferenciar aguas entre el anarquismo y el anarcosindicalismo como dos agrupaciones conceptuales claramente distintas en función a las tácticas y estrategias de lucha- no así en el objetivo-26, aunque la verdad es que para los ácratas de la región chilena, su actuar sindical constituía sólo otro nicho de combate desde donde atacar al Estado y al Capitalismo, utilizando diversos vocablos para su denominación, sean éstos anarquistas, libertarios, anarcosindicalistas, etc. En este sentido “el sobreentendido era lo que contaba sobre la rígida etimología”27.

Anarquismo y movimiento obrero: actualidad.
“…Nuestras soluciones dejan siempre la puerta abierta a otras distintas y, esperémoslo, mejores…”
Errico Malatesta, Umanita Nova, 1921.

1.- El anarcosindicalismo o el sindicalismo libertario tuvo indudablemente su punto más alto de expresión en los procesos revolucionarios de la región española durante la década de 1930, a través de la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT). Sin embargo por ese mismo período su expansión era violentamente detenida en la región argentina mediante el golpe de Estado liderado por Uriburu, el cual condenó a la clandestinidad a la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) por casi un cuarto de siglo. Posteriormente la instauración del fascismo en España e Italia, del nazismo en Alemania, el asfixiante totalitarismo soviético, y los sucesivos golpes de Estados en América Latina frenaron definitivamente su desarrollo. Después de eso, el anarcosindicalismo quedaría sumamente mermado, reducido en su militancia y asentamiento a pocas regiones del planeta. Por su parte, en la región chilena sus últimos impulsos combativos se sintieron hasta la década del 60’, donde la influencia ácrata en el movimiento obrero, fue decididamente reemplazada por la adscripción al reformismo político, o a la vertiente revolucionaria emanada de la experiencia guerrillera en Cuba28.

2.- Los procesos particulares de cada región que han fomentado una incipiente reagrupación del anarcosindicalismo29 no han tenido lugar en la región chilena, donde el sindicalismo se ha visto cooptado por las estructuras políticas partidistas, quienes imponen sus directrices al movimiento obrero organizado. Desde comienzos de los ochenta, a medida que se reactivaba la organización política y social, los trabajadores se vieron en la necesidad de resguardar sus incipientes acciones y orgánicas bajo el manto protector otorgado por los partidos políticos, quienes al transar con la dictadura un actuar dentro del marco legalista impuesto, pudieron contar con un restringido nicho de reagrupación política. Dicha situación se vio indudablemente acentuada durante los años noventa, donde la mayor orgánica laboral, la Central Unitaria de Trabajadores se vio dividida en zonas de influencias consignadas desde la Democracia Cristiana, hasta el Partido Comunista y Socialista (y sus múltiples expresiones fraccionadas).

3.- En este contexto la preeminencia que ha tenido en el anarquismo local la proliferación de las agrupaciones de propaganda, y la influencia insurrecional, ha marginado al anarcosindicalismo a los anaqueles de la historia. Por su parte en el plano internacional existen algunas claras críticas contra esta corriente, particularmente a partir de la labor desarrollada por uno de los más destacados exponentes de la corriente insurreccional: Alfredo María Bonanno. Apelando a la experiencia del sindicalismo italiano durante los años 70’ y 80’, se han venido levantando una serie de cuestionamientos al anarcosindicalismo, las que en su posición más estrafalaria han llegado a compararlo, en cuanto a sus objetivos, con la burguesía30.

De esta manera el anarquismo actual mantiene posiciones contrapuestas respecto al anarcosindicalismo, desde los planteamientos que fomentan su difusión y expansión, hasta quienes deploran este intento apelando a la inutilidad de las organizaciones de trabajadores como nicho de lucha y combate. En este sentido, mientras el anarcosindicalismo animado por Frank Mintz31 busca la ampliación de la lucha social, a través del sindicato, en grupos de lucha heterodoxos; la postura crítica del sindicalismo (y anarcosindicalismo) desarrollada por Alfredo M. Bonanno y las corrientes insurreccionales e informales apuesta al desarrollo de pequeños grupos de afinidad con énfasis en la autonomía32. Sin embargo, las condiciones históricas que enmarcan dichos planteamientos manifiestan una serie de elementos determinantes para las posturas a favor o en contra, correspondiendo particularmente lo sucedido en la región española, italiana, griega o argentina.

4.- Es indesmentible que dentro del anarcosindicalismo existieron ciertos errores que confinaron su influencia hasta hacerla desaparecer. Sin embargo, no es menos cierto que las condiciones particulares de cada región, fueran éstas la represión estatal, el avance del neoliberalismo, el arbitraje del Estado en las relaciones del Capital y Trabajo, así como otra serie de elementos de corte económico, político, social y cultural, han contribuido indudablemente a su marginación en las luchas sociales actuales.

En este sentido podemos mencionar que durante mucho tiempo existió en las teorías políticas de izquierda, en el sindicalismo, y aún en el anarcosindicalismo, la idea absolutista de que los obreros en su condición de explotados, mantenían todos, ya sea de forma activa o en recesión, una conciencia de clase con afanes revolucionarios. Dicha idea ha sido sucesivamente desmentida, tanto por las reflexiones surgidas por los sucesos de la Revolución Rusa, como por los aprendizajes de la Revolución Española. Más importante aún es que es esta idea una de las mayores críticas que se le han hecho al anarcosindicalismo y al sindicalismo revolucionario, quienes desde una perspectiva económica pretenden la unidad de los asalariados, descuidando por lo mismo el aspecto social e ideológico (o político). Estas reminiscencias del marxismo han sido superadas, a base de difíciles lecciones, y corresponde hoy a los anarquistas actuar en conformidad a dicho aprendizaje.

Asimismo, el anarcosindicalismo pecó en su fe excesiva e ingenua en los medios de lucha que le son propios, destacando sobre todo la Huelga General Revolucionaria, que si bien le permitió alcanzar grandes beneficios de tipo económico, provocó a su vez la moderación de sus militantes y el estancamiento de sus energías en lo reivindicativo33.

Indudablemente no podemos esperar que fomentando el anarcosindicalismo hoy, tenga los mismos resultados que ayer. Las condiciones han cambiado, la sociedad y la estructura productiva. Sin embargo, los aprendizajes de la historia se encuentran aún presenten, aconsejándonos. Corresponde a nosotros evaluar su aplicabilidad. Por supuesto, no podemos aislar al anarquismo dentro del nicho exclusivo del movimiento obrero, sino que fomentar acciones de lucha en diversos ámbitos, pues al igual que las expresiones sociales, el anarquismo es diverso y ataca en diversos flancos.

 

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NOTAS:

1  Sobre la rearticulación del anarquismo pos dictadura en la región chilena se recomienda revisar  Felipe Ramírez, Arriba los que luchan: Un relato del comunismo libertario en Chile 1997-2011, Memoria para optar al título de periodista, Universidad de Chile, Santiago, 2013; y Pamela Quiroga, La diversidad anarquista. Santiago 1990-2005, Informe de Seminario de Grado para optar al grado de licenciado en Historia, Universidad de Chile, Santiago, 2005.
2  Cappelletti, Ángel; Treglia, Emanuele. Proudhon, Idea Ediciones, 2014.
3  Diez, Laín, La Primera Internacional y nosotros, Idea Ediciones, 2014.
4  Bakunin llegará a decir que “permaneciendo en el terreno económico, el obrero será todopoderoso. Ninguna voz de sirena oída desde el mundo burgués podría mover su consciencia real, su buen sentido” citado en Mintz, Frank, Guión provisional sobre el anarcosindicalismo, versión online, 2007.
5  Nettleau, Max, La Anarquía a través de los tiempos, Santiago, Ediciones Sin Nombre, 2012,  p. 150.
6  Mintz, Frank. Las influencias de Bakunin y Kropotkin sobre el movimiento libertario español. Historia actual online 2010.
7  Nettlau, Max, Op. cit., p. 154.
8  Guérin, Daniel. El Anarquismo, Edición Utopía Libertaria, Argentina, 2004, p. 102. Para más información sobre este período se recomienda revisar el interesante y completo trabajo de Godwin ¿Quién fue August Vaillant? Versión en línea.
9  García, Víctor, Antología del anarcosindicalismo, Ediciones Ruta B.A.S.E., 1988, p. 16.
10  Citado en Mintz, Frank, Guión provisional sobre el anarcosindicalismo, versión en línea, 2007.
11  Carta de Piotr Kropotkin a Bertoni, 7 de febrero de 1914,  citada en Nettleau, Max. Op. cit., p. 234.
12  Citado en Bonanno, Alfredo M., Una crítica a los métodos sindicalistas, versión en línea, 2005.
13  Richards, Vernon (compilador), Malatesta. Pensamiento y acción revolucionarios, Edición Utopía libertaria, 2007, p. 111.
14  Mintz, Frank. Las influencias de Bakunin y Kropotkin sobre el movimiento libertario español. Historia actual online 2010.
15  García, Víctor, Antología del anarcosindicalismo, Ediciones Ruta B.A.S.E., 1988, p. 15.
16  Godwin (seundónimo). ¿Quién fue August Vaillant?… op. cit. Pouget buscó agrupar a los trabajadores bajo las consignas del sindicalismo revolucionario expresadas en la Acta de Amiens de 1906, para esto no dudó en marginar toda  ideología política de la agrupación sindical, incluyendo al anarquismo. En García, Víctor, Op. cit., p. 16.
17  Citado en Mintz, Frank, Guión provisional sobre el anarcosindicalismo, versión en línea, 2007.
18  García, Víctor, Antología del anarcosindicalismo, Ediciones Ruta B.A.S.E., 1988, p. 20.
19  Idem. P. 21.
20  Rocker, Rudolf, Anarcosindicalismo. Teoría y Práctica, España, Colección Nueva Senda, 1978
21  Ortúzar, Gregorio; Puente, Isaac. Hacia un mundo nuevo: teoría y práctica del anarco-sindicalismo, Imprenta Gutemberg, Valparaíso 1938
22  En este sentido las críticas levantadas por los anarcosindicalistas apuntaban a que el anarquismo era demasiado abstracto y alejado de la realidad social.
23  Rocker, Rudolf, Anarcosindicalismo. Teoría y Práctica, España, Colección Nueva Senda, 1978
24  Bakunin “Protestation de l’Alliance. Suite”, 4-24 de julio de 1871, citado en  Mintz, Frank, Guión provisional sobre el anarcosindicalismo, versión en línea, 2007. En este sentido cabe destacar que los anarcosindicalistas manifestaron de forma insistente que el sindicato constituía “el germen de la nueva sociedad”, debido a reunir en su seno a todos los explotados y desarrollar prácticas sociales distintas a las del mundo burgués.
25  Al respecto se recomienda revisar para el caso de la región chilena: Manuel Lagos, ¡Viva la Anarquía!  Sociabilidad, Vida y Prácticas Culturales Anarquistas. Santiago y Valparaíso (1890-1927), Witrän Propagaciones, 2014.Ver también, Muñoz, Víctor. Sin Dios, Ni Patrones. Historia, diversidad y conflictos del anarquismo en la región chilena (1890-1990). Ediciones Mar y Tierra, Valparaíso, 2013, particularmente la Parte III. El árbol de la Anarquía.
26  Mintz, Frank, Guión provisional sobre el anarcosindicalismo, versión en línea, 2007. Ver también del mismo autor Autogestión y anarcosindicalismo en la España revolucionaria, Ediciones Utopía libertaria, 2008.
27  García, Víctor, Antología del anarcosindicalismo, Ediciones Ruta B.A.S.E., 1988, p. 22.
28  Ver al respecto la investigación de Francisco Peña, Anarcosindicalismo en Chile (1957-1965), Memoria para optar al grado de Pedagogía en Historia y Geografía, UMCE, 2014.
29  Al respecto Frank Mintz identifica en la actualidad la presencia anarcosindicalista en regiones como en Suecia, Francia, España y Rusia. Mintz, Frank, Guión provisional sobre el anarcosindicalismo, versión en línea, 2007.  Por su parte agrupaciones como la FORA, quienes mantienen aún presencia en algunos sindicatos de la región Argentina, han rechazado la definición de anarcosindicalista por la de trabajadores en un sentido más ecuménico. Desde Argentina habla la FORA: ¡Continuar aprendiendo, permanecer luchando!, en periodicoellibertario.blogspot.com
30  Revisar Bonanno, Alfredo María, Una crítica de los métodos sindicalistas. Versión en línea, 2005.
31  Mintz, Frank, Guión provisional sobre el anarcosindicalismo, versión en línea, 2007. Ver también del mismo autor Autogestión y anarcosindicalismo en la España revolucionaria, Ediciones Utopía libertaria, 2008.
32  Bonanno, Alfredo María, Una crítica de los métodos sindicalistas. Versión en línea, 2005.
33  Richards, Vernon (compilador), Malatesta. Pensamiento y acción revolucionarios, Edición Utopía libertaria, 2007, p. 275

Escrito por Julio Elisarde

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Publicado el Lunes 6 Octubre 2014 a las 12:59 pm
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