Publicado el 28 Febrero, 2015 a las 6:10 pm

De los conventillos a las okupaciones. Breve historia de la lucha por techo y vivienda digna

Texto extraido del Boletin "La Maleza" publicado en Concepción, Febrero de 2015.
conventillo

Conventillo

Los seres humanos siempre han necesitado un espacio para vivir, no solo hecho de materiales físicos, sino también de múltiples significados a través de la historia. Las ciudades han crecido con el comercio y las industrias, atrayendo a los pobres del campo hacia las ciudades en busca de nuevas oportunidades de mejorar sus vidas, sin embargo la ciudad capitalista siempre ha estado en función de los ricos y nunca de las y los desposeidos.

Desde que surgieron las ciudades en este país que han existido problemas y conflictos en el habitar de los pobladores de las clases bajas, que en un comienzo llegaban a los conventillos y los cites, arrendando reducidas y precarias piezas, lo cual traía graves problemas de hacinamiento e insalubridad. A comienzos de siglo XX Chile tenía una de las tasas más altas de mortalidad infantil producto de este tipo de habitar precarizado en viviendas arrendadas, que además cada vez subían más su valor. En 1925 en la ciudad de Valparaíso marchaban setenta mil personas y en Santiago lo hacían ochenta mil exigiendo que se redujeran los arriendos que habían subido al doble, impidiendo que la gente pobre pudiese pagar, generando los “lanzamientos” nombre que se le daba cuando los echaban a la calle. Para defenderse formaron organizaciones llamadas “ligas de arrendatarios” conformadas por pobladores y revolucionarios socialistas, comunistas y anarquistas de la época.

Más tarde, y con fuerza en los años 1940, 1950 y 1960 los pobladores comenzaron a buscar sus propias soluciones, desarrollando las conocidas poblaciones callampa de forma espontanea y al margen de la legalidad, ocupando terrenos de escaso valor en los faldeos de cerros, riveras de ríos, terrenos fiscales, autocontruyendo viviendas improvisadas con pocos recursos y prácticamente sin servicios básicos. Como el Estado era incapaz ni se interesaba por dar solución al problema habitacional de los pobres, permitió que se tomaran terrenos pero siempre que estuvieran ubicadas en los márgenes de la ciudad, que no molestaran ni que se vieran, mientras entregaba, por ejemplo, muchos terrenos a inmigrantes europeos y de la clase alta en las ciudades y en el sur de chile. Sin dar solución, el problema siguió aumentando con la creciente migración campo-ciudad impulsada por la industrialización de ciudades como Concepción y Talcahuano, lo cual agudizaba aún más el problema del habitar en una ciudad hecha para volver más ricos a los ricos y entregar migajas al resto. La ciudad crecía sin control ni planificación, y se formaban verdaderos cordones de pobreza en los límites de la ciudad con poblaciones callampas y ranchos. En 1957, según las cifras oficiales en Concepción habían 8.470 familias y alrededor de 42.350 personas viviendo en poblaciones callampa.

El problema era generalizado, y no solo se extendía a los pobres, si no que también entre la naciente “clase media” incapaz de acceder a viviendas. De esta forma es que los pobladores comienzan a organizarse y a articular su discurso, reivindicando derechos y haciendo uso de la acción directa y la ilegalidad para solucionar sus problemas. Desde fines de los años ’60 comienzan a darse masivas “tomas de terreno” de pobladores con un fuerte carácter de lucha por el terreno y la vivienda presionando y negociando con el Estado, que si bien tuvo avances tampoco consiguió una verdadera solución al problema, ya que con el tiempo se institucionalizaron las malas condiciones de vida y la segregación de los habitantes. Un hecho crudo de la historia nacional ocurrió en 1969, cuando pobladores de Puerto Montt se tomaron terrenos para hacer sus casas y fueron reprimidos por el Estado de la época con un saldo de cerca de 10 pobladores muertos por la policía, en lo que se conoce como la Masacre de Pampa Irigoin. En ese tiempo estaba el presidente demócrata cristiano Eduardo Frei, y el ministro del interior implicado en la masacre fue Edmundo Perez-Zujovic, padre del actual senador Edmundo Perez-Yoma.

Adquiriendo cada vez un mayor nivel de organización en un contexto convulsionado, en los años ‘70 surgen los “campamentos” por su carácter disciplinado y casi militar, en donde además se autogestionaba no solo el acceso a recursos básicos como el agua, sino que también relacionados con la seguridad, parte de la educación y la salud, entre otras cosas. Organizaciones revolucionarias marxistas como el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) ayudaron a consolidar la organización de los campamentos que luchaban por la construcción de una vida digna para el pueblo más desposeído.

Si bien siempre se criminalizó y reprimió a los pobladores, la dictadura militar impactó aún más fuertemente a los pobladores, produciendo innumerables erradicaciones de poblaciones y tomas de terreno, persiguiendo, asesinando, marginándo y agudizando la pobreza hacia fuera de la ciudad de los ricos. Pero las y los pobladores durante los ‘80 siguieron en pie de lucha, constituyéndose como el principal opositor a la dictadura, movilizándose de distintas formas y momentos, formando identidad y potenciando las comunidades locales (en conjunto de trabajadores y estudiantes).

Desde los años ’90, el Estado sigue manteniendo la lógica capitalista y neoliberal, acrecentando las desigualdades y los problemas habitacionales que son relegados al mercado de las inmobiliarias y los bancos. Así es como surgen los “deudores habitacionales”, conjunto de pobladores víctimas de las injusticias del mercado, incapaces de pagar las usureras exigencias de los bancos, que con el tiempo comienzan a organizarse y movilizarse en defensa de la vivienda, en este contexto surgen organizaciones como ANDHA CHILE y el MPL. Las okupaciones de viviendas y espacios abandonados también comienzan a tomar visibilidad en Chile desde la década del ’90, levantados por personas vinculadas al anarquismo, entre otros. Siempre denunciando al mercado y reivindicando el derecho a habitar en la ciudad. En la actualidad el problema de habitar en la ciudad sigue siendo grave, en la Región del Bio Bio por ejemplo, según cifras oficiales para el 2011 existían 145 campamentos con 5.570 familias, posicionándola como la segunda región con mayores campamentos, que decir de la cantidad de allegados y deudores.

Como pobladores y pobladoras en lucha por nuestro legitimo derecho a tener un techo para vivir, es importante conocer la historia de todos aquellos que en el pasado llevaron a cabo esta misma lucha. Aprender de sus errores y aciertos, y ocuparlos como herramientas educativas y reflexivas para concretar nuestros sueños es fundamental para cambiar nuestro presente.

¡Recuperando nuestra historia y manteniendo nuestra memoria viva construimos una comunidad armónica y en pie de lucha por nuestros sueños y deseos!

Escrito por Enriketo

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Publicado el Sábado 28 Febrero 2015 a las 6:10 pm
1 Comentario todo cagón

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Comentarios

  • Ana Castro.

    Los seres humanos necesitamos vivienda, una de las necesidades básicas que los gobiernos deberian saber como proveer a sus ciudadanos, sin sumergirlos en la la desigualdad, endeudandolos y sacando provecho de estas circunstancias.

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